NARRA JONATHAN
En cuanto hice que la nota se resbalara por debajo de la puerta, decidí entrar al cuarto, donde se impartían clases bíblicas a los niños, cerca de ese salón había una ventana muy grande, al lado derecho de la ventana había una pequeña bodega, donde se guardaba algunas herramientas, del lado izquierdo estaba el cuarto, donde dormían dos personas: Mary, la chica que le gustaba a Andy, y su mamá (la mamá, de Mary, por supuesto).
No quería siquiera procurar saber por qué esa nota decía mi nombre, pero si que Ashley había escrito algo muy enfermo en esa nota. No quise ni imaginarme qué es lo que querían hacer ellos dos o pensar lo que iban a hacer.
Me asomé por la ventana y enfrente de la iglesia, que yo asistía, vivía Esther. Mi Esther.
Recuerdo la primera vez que la vi, se miraba tan bella con un vestido largo y con flores celeste que combinaban perfectamente con sus ojos que reflejaban el cielo. Ella se acercó a mí para saludarme. Yo había llegado por primera vez a la iglesia, que llevaba por nombre Cristo te ama y ella, muy cordial, se acercó a saludarme con un beso en la mejilla.
Mismo beso que hizo que, por primera vez, una mujer haya hecho estragos en mis sentimientos, literalmente, cambió mi mundo. (Claro, ella no fue mi primera mujer, pero si que era la que más me había afectado emocionalmente).
Fue tan hermosos ver sus ojos, era tan bella que, a veces, me sentía como un desgraciado ante esa presencia tan inigualable, me sentía tan poca cosa al tenerla al frente. Una mujer que con su sonrisa de niña era capaz de hacer que cualquier sentimiento se removiera dentro de mí.
—Bienvenido a la iglesia, ¿cómo te llamas? —me había preguntado Esther.
—Jonathan —le contesté, anonadado al ver sus ojos color cielo.
—¿Sabes? Hay un personaje en la biblia que se llama igual que tú, es uno de mis personajes favoritos —comentó ella, con esa voz que parecía que un ángel se hubiera bajado del cielo especialmente para mí.
Y fue así como Esther y yo nos enamoramos el uno al otro (eso era lo que yo creía o quería creer).
Y ahora, viendo a su ventana era como ver hace dos años atrás. Me inundé de nostalgia al recordarlo.
—Jonathan —escuché una voz, que sin duda reconocía. Aparté mi vista de la casa de Esther y la enfoque en Jonny, que a su costado estaba Ashley.
Jonny me miraba enigmáticamente con esos ojos azules, que yo estaba seguro, eran pupilentes; ojos que se mezclaban con su piel oscura. Él fruncía las cejas, demostrando que no le agradaba mucho la idea de tener que hablarme. Yo lo odiaba. Él a mí. Era algo mutuo.
—Hola —saludé con diferencia, y volvi mi vista al hogar de la chica, que pronto tendría que ser mi novia.
—No finjan que no acabas de enterarte de lo que hay entre nosotros —dijo Ashley, enojada.
—De que se quieren acostar, no me importa, la verdad —contesté con simpleza, pues era verdad, no me importaba.
—Solo venimos a pedirte que no le cuentes a nadie, por favor. Te compraremos un refresco —se propuso Jonny, dejando en claro su poca habilidades social. A veces pensaba que por eso nunca conquistó a Esther: por su poca habilidad social.
—Muchas gracias por la "gran oferta" —dije en un tono sarcástico, y haciendo énfasis en la frase "gran oferta". Yo seguía sin apartar la vista de la casa de Esther—. Pero tranquilo, sé que lo que ustedes están a punto de hacer es algo que no se le debe contar a cualquiera —Di la vuelta, para verlos de frente—. Así que pueden estar tranquilos, no se lo diré a nadie
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Un Amor Perdido (En Edición Extrema)
Aléatoire¿Y si la chica que te gusta también le gusta a otro chico? ¿Y si le gustas a una chica, pero tu amas a alguien más? ¿Y si ellos dos se unes para hacerte daño? ¿Y si tus papas no son tus papas? ¿Y si tus mejores amigos en realidad son tu familia? ¿Y...
