NARRA JONATHAN
Con los labios temblando y los ojos humedecido e hinchado de tanto llorar en tan poco tiempo, me levanté y comencé a subir las escaleras, decidido a acabar con la vida de los que acabaron conmigo y los míos. Los que destrozaron mi vida.
Llegué a la puerta de la sala de niños, manchado de sangre fresca y con el cuchillo en mano. Tenía un solo objetivo, y ese era acabar sin lastima alguna a Jonny y a Ashley, aunque así mi vida dependiera de eso. También tenía claro que no me dejaría que mi empatía se apoderara de mí. Quería matarlos y eso haría.
Abrí la puerta, en busca de Ashley y Jonny. Busqué, dando vueltas con el cuchillo, con el miedo que en cualquier momento imprevisto me atacaran. Estaba a nada de llegara a mi punto de inflexión, donde ya no tendría regreso a mi yo de antes, me convertiría en un asesino también, pero no me importó; yo estaba dispuesto.
Busqué en la bodega, que estaba a lado de la ventana que daba a la calle, en la misma donde Ashley me había puesto una navaja en la entrepierna, pero no había nada; busqué en el cuarto donde dormía Mary y su mamá; busqué en cada esquina de la sala de niños, pero nada de podía ver con claridad, el cuello estaba oscuro y no había luz, seguramente ellos había cortado la luz para que se me dificultase encontrarlos.
Tambié busqué en la cocina, debajo de los cajones de la cocina, debajo del comedor que había en la misma. Quise abrir el cuarto de Hannibal, pero recordé que Lily estaba ahí, desconocía si viva o no, así que decidí no entrar, tenía miedo de ver otra escena de una muerte y sentir la necesidad de matar también.
Tomé la decisión de revisar el cuarto de Hannibal como una última opción, o si no me iría y me podría a salvo, dejaría mi idea de matarlos para después. Fui a revisar el baño que usaba Hannibal y Benjamin, pero tampoco había nada, revise, al igual que todo los demás cuartos, cada esquina.
¿Qué estoy haciendo?, pensé. Decidí retirarme lo más rápido posible de la iglesia, estaba en peligro, estaba a punto de morir. Salí del baño, dispuesto a salir corriendo de ese lugar. Cuando ya estaba afuera del baño, caminado por la sala de niños, sentí un tirón del gorro de mi sudadera hacia atrás. Caí, sentado, alguien me tomó la mano y la golpeó contra el marco de la puerta de la cocina, haciendo que soltase el cuchillo, asimismo dejándome desarmado.
Descubrí que el que me había hecho retroceder era Jonny, Ashley ya tenía su respectiva navaja en mano y Jonny con su cuchillo cebollero puesto en mi cuello.
—Acabalo, señorita —le dijo Jonny a Ashley.
Ashley dirigió sus verdes ojos a mí, alzó una de sus tan perfectas cejas. Su vestido blanco estaba manchado por la sangre de la mamá de Lily y su fino rostro reflejaba el enojo que sentía oro mí, era seguro que porque la dormí.
—Jonathan, Jonathan —comenzó a hablar Ashley—. Debería comenzar a respetar, porque ya tienes que saber que la que tiene el control aquí soy yo, y si quiero, puedo decirle a Jonny que pase el cuchillo por tu cuello.
—Ya lo hubieras hecho —susurré—, ¡Ya lo hubieras hecho, maldita! —grité.
Jonny me apretó más contra él, yo estaba encima de él, con la mano lastimada y con el cuchillo puesto en el cuello. Fue en momento, proponiéndole a Ashley que me matase, me di cuenta que, aunque inconscientemente, querían que acabaran con mi vida. Sí, lo sabía, porque siempre luego de alguna desgracia que ellos hicieran con mi vida, los buscaban para matarlos, pero siempre ellos llevaban las de ganas, por el simple hecho que yo estaba mal herido de la pierna y la cabeza y ellos no tenía ni un solo rasguño.
—No entiendo a qué punto quieren llegar —dije—. Tienen ahora mismo la oportunidad de matar, ¿acaso no quieres eso? —Ellos callaron, un silencio reinó. Miré al rostro inexpresivo de Ashley, ella tan solo miraba mi desgracia—. ¡¿Acaso no es lo que quieren?! ¡Contestenme!
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Un Amor Perdido (En Edición Extrema)
De Todo¿Y si la chica que te gusta también le gusta a otro chico? ¿Y si le gustas a una chica, pero tu amas a alguien más? ¿Y si ellos dos se unes para hacerte daño? ¿Y si tus papas no son tus papas? ¿Y si tus mejores amigos en realidad son tu familia? ¿Y...
