CAPITULO 3

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NARRA JONATHAN

Lo sabía, sabía que no era buena idea contarle a Hannibal lo de Ashley y Jonny. Nunca me alegre tanto de no irme de la lengua, sobre que ellos habían censedido tener sexo, porque Hannibal se lo huebira contado a medio Jookar (así se llamaba el pueblo donde vivimos).

__No, no, no. ¿Cómo de te ocurre?__pregunté, demostrandole lo tan importante que es, que no diga nada.

__Por favor, Jonathan, no seas tonto. Jonny, te quería quitar a Esther; Ashley me odia y yo a ella. Dime un sólo motivo del porque no deberíamos contárselo a nadie __dijo con un tono que él nunca usaba, excepto cuando se trataba de Ashley.

__Pues, todo tiene su tiempo, y, además, justo por eso, porque ahora que ellos son novios, Jonny dejará en paz a Esther, y Ashley a mí, y eso un punto bueno a mi favor, ¿no crees?

__¿Estás seguro? Por que yo no voy a decir nada, si tú me dices que no lo haga, pero yo en tu lugar si lo haría, se lo diría a todos y incluso a sus papas.

__E incluso __volví a corregirlo__. Se dice: "e incluso a sus papas". No puedes poner una 'i' latina, con una 'y' griega.

__No me corrijas, sabes que a duras penas sé hablar __dijo quejándose.

Reímos.

__Entonces, ¿que hacemos? __Hannibal insistió.

__No contarlo, guardarlo sólo para nosotros, hay cosas mejores que hacer con ese secreto.

__¿Como cuáles?

__¿Si sabes que la curiosidad mató al gato?

__No a todos los gatos se mueres por curiosos. Una vez tuve un gato, y lo bañe y cuando quería exprimirlo se le quebró el cuello, recuerdo que lloré por una semana entera.

Reí. Era inevitable no hacerlo con tantas tonterías que salían de la boca de aquel chico de piel pálida y corte muy juvenil. Terminamos de comer.

__¿Se lo dirás a Andy? __preguntó Hannibal, llevándose el último bocado de su plato a la boca.

__No, no creo que le interese, no los conoce.

__Si, tienes razón.

Platicamos un momento más, hasta que me di cuenta que hora era, ya pasabas de las once, y tenía que hacer tareas. Es increíble como se te pasa el tiempo escuchando y hablando cualquiera bobada.

Salimos de mi casa. Tenía que acompañar a Hannibal a su casa/iglesia, pues según él, tenía miedo de que ya era demasiado tarde.

Una señora, morena y de cabello teñido de rojo, un poco obesa, que se llamaba Virginia, nos miraba con ojos de crítica completa, desde la ventana de su casa, y, ¿como culparla? Si dos jovenes, de noche en la calle, no harían otra cosa que robar o algo así. Sin duda lo mejor que hicimos fue ignorarla.

__No caminaré hasta la iglesia, queda demasiado lejos y tengo cosas que hacer__dije, dejándolo a medio camino.

__Ok, pero quédate aquí, y no apartes la vista __dijo, ocultando su miedo.

__Si algo te pasa no meteré las manos, así que no veo porque quieres que me quede __dije bromeando.

__Solo mirame hasta que me pierdas de vista.

__Está bien.

Y así lo hice, el tenía que voltear a una esquina y hasta que ya no lo vi, volví a mi casa.

NARRA JONNY

Luego de explicarle a Ashley por media hora que lo que le ocurrió (ella sangró) es totalmente normal y que es lo que le pasa a las mujeres en su primera vez. Para tranquilizarla, le dije que a mí también me había dolido un par de veces; cosa que no era del todo mentira, ya que me dolía la punta del pene, por la falta de lubricante.

Un Amor Perdido (En Edición Extrema)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora