¡ADAPTACIÓN! AUTORA ORIGINAL ¡Diamoshi!
Existen tres tipos de hilo que unen a una persona con otra.
El hilo rojo, Morado y negro.
-El hilo rojo une dos almas para amarse por toda la eternidad.-
El hilo morado, une a dos almas para que ellas mismas...
—A veces es necesario caer Para poder levantarnos con Más fuerza .
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Llevamos como una semana sin hablar tranquilamente, me dí cuenta de cuanto lo herí el día anterior. Ésto no es fácil para mí, siempre aborrecí a los padres que golpeaban a sus hijos con o sin justificación.
Porque la verdad, la violencia no se justifica con nada.
Las personas que conocí en mi vida me han dicho que soy fuerte, que no temo a enfrentarme a algo que no me parece correcto y eso trato de hacer con Felix, intento sacarlo del entorno en donde creció, un entorno lleno de golpes, maltratos y humillaciones.
Volví a cenar solo, con la luz eléctrica intentando iluminar mi soledad, con la fría brisa tratando de reemplazar el cuerpo caliente demi novio.
O por lo menos, quiero creer que sigue siendo mi novio.
Ramen era lo que cenabamos, él se había llevado su bote a su habitación y yo me mantuve en la cocina, ni siquiera me senté en el comedor, solamente saqué el ramen del microondas y comencé a comerlo.
Todo estaba muy silencioso, me acostumbré a sus comentarios emocionados de cómo progresaba con su carrera, de cómo su profesora lo felicitaba por su excelente desempeño e interés en el tema.
Me acostumbré a escuchar sus te amo.
Sorbí mi nariz y limpié las lágrimas que estaban a punto de salir con mi brazo, este no soy yo, jamás he llorado por alguna persona.
Tal vez.. tal vez si estoy enamorado Pero se supone que no hieres a la persona que amas y es lo que yo hice, estoy confundido.
Llevé los palillos que sujetaba el ramen a mi boca tratando de distraerme y no pensar en cierto chico rubio.
Fué inútil, al poco rato se apareció él con su bote en manos y sus ojos rojizos al igual que su nariz.
Chocamos miradas sólo por unos segundos ya que después la apartamos. Tiró, lavó y guardó distintas cosas ya que había terminado de cenar. Traté de mantenerme indiferente manteniendo la vista en el bote de ramen hasta que él se vaya.
Pero no se fué, se quedó parado, no sabía si estaba mirándome, si estaba llorando o si estaba haciendo otra cosa, no me atrevía a levantar la mirada.
El ramen pronto se acabó, degusté la última porción lento tratando de pensar en otra excusa para no verlo porque, si lo veía una vez más con sus ojos rojos siento que yo igual me romperé y odio que me vean asi.
Felix no es ningún tonto, obviamente se dió cuenta de lo que trataba de hacer. Se acerco más a mí y no tuve de otra que dejar el bote vacío en la reposadera que había detrás de mí.