CAPITULO 3

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Lewis

¿Esto es real?

Sí. Esto es real.

Cada día se vuelve más lúcido que el anterior. Al principio parecía un sueño, pero con el paso de los días entendí que esta es ahora mi realidad. Una a la que estoy irremediablemente adherido. Me resulta curioso cómo La Muerte solo fue el puente para cruzar otra vez hacia La Vida. Es casi poético.

—Señor, estaremos aterrizando aproximadamente en treinta minutos.

Volver a la Central de Londres no estaba en mis planes. Para ser sincero, si fuera por mí, me habría desaparecido por completo de lo que será, en mi opinión, una trama de mierda.

—Louise, conéctate con Aslan. Descarga todos los archivos y direcciónalos a la zona verde, con copia en la memoria interna del satélite R074.

Mi padre solía decirme: "Debes ser el mejor. Si no lo eres, mejor muere." Sus consejos—por no decir amenazas—de nada me sirvieron. Yo fui el mejor. ¿Para qué? Al final terminé solo... y muerto.

—Hemos llegado. Pista de aterrizaje No. 75. Clima nublado, temperatura 9°C, probabilidad de precipitaciones: 0%, humedad: 95%, viento: 10 km/h. Que disfrute su estadía en Londres, señor.

¡Por fin! Al menos podré descansar lo que queda del día. Mi reloj marca las 12:53 P.M., lo cual es perfecto. Al mirar hacia afuera, reconozco el sonido del motor de mi Alfa Romeo. Tomo la mochila y camino hacia el auto. Coloco mi huella.

Benvenuto, signore.

El sistema funciona bien, aunque tal vez debería configurar el idioma. Le doy una última ojeada antes de responder.

È un piacere essere qui.

Las luces del coche parpadean, emite un pitido, y la puerta del piloto se extiende. Las últimas actualizaciones del reconocimiento han sido un éxito. Me adentro, tecleo la dirección de mi destino y emprendo marcha.

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La vista de la ciudad, el sabor de las fresas, el olor a lluvia... todo estimula mis sentidos. Londres tiene su encanto. No me resulta memorable, pero si alguna vez cayera de nuevo en el oscuro vacío, sería el primer lugar que vendría a mi mente. Por ese lazo asquerosamente familiar que me une a esta vida.

Mientras mis pensamientos me consumen, el celular estratégicamente colocado al otro extremo de la casa parece querer llamar mi atención con su insistente sonido. Cruzo la distancia para contestar.

—¡Hasta que te dignas a levantar el teléfono! ¿Sabes lo preocupada que he estado? ¿Llegaste a Londres? ¿Dónde estás?

Debí saber que no sería fácil librarme de ella. Aparto el celular de mi oreja mientras sigue con su bombardeo verbal.

—¡Contesta! ¿Hablaste con tu padre?

—Sí.

Cortante. No es que me importe, al menos no con ella. El remordimiento debería estar presente, pero no hay nada. No siento nada. Por más que intente conectar con ella... no se da.

—Ya he hablado con él. Mañana me presentaré. Ahora mismo estoy cansado. Buenas noches.

—Esper...

Corto la llamada. Tal vez me reclame, pero todo el caos comienza mañana. No tengo por qué soportarla ahora.

Será una aventura emocionante. No estoy feliz con el papel que me tocó interpretar, pero no estoy dispuesto a caer tan bajo. Me dieron una segunda oportunidad, y la viviré como yo quiera. No como se supone que está establecido.

B: Marca RojaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora