Cap.-6 Octavia (Arraken).

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—veo que ya estas empacando— dijo Jamis desde el marco de la puerta.

—si— respondí mientras terminaba de alistar el resto de mi equipamiento —el camino a la ciudad mas cercana es largo, temo que no llegare a tiempo para recibir a mi dama— al ponerme de pie, el Fennec ya se encontraba frente a mi dispuesto a revisar minuciosamente mi equipamiento.

—de todos los tifl que vinieron contigo, tu eres la única que podría afrontar la prueba del desierto, y tal vez sobrevivir a ella—.

—bueno, tuve un maestro duro... como el desierto— el Fennec soltó una ligera sonrisa desviando la mirada, y antes de dirigirme a la salida continúe mirando de reojo al Fennec —gracias por recibirme en tu casa Jamis, nunca podre pagártelo— el Fennec me tomo del hombro para hacerme quedar de frente a el.

—tu deuda de agua ya fue saldada, ¡y con creces amiga mía...! De echo, me siento extraño de que te marches dejando toda esa agua atrás— al mencionarlo, saque de mis bolsillos barios anillos de diferentes tamaños y se los entregue a Jamis que me miro aun mas confundido.

—mi agua le pertenece al clan... ¡además! Mi misión es con mi dama, es probable que ya no nos volvamos a ver mi amigo— el Fennec me miro seriamente por un momento.

—nuestros ancianos y jefes son tercos... pero sabios, nunca se someterán a la gente del cielo— desvié un poco la mirada al suelo, viendo como Jamis sostenía con fuerza los anillos que le había entregado, cuando de repente sentí como el Fennec empezaba a sacudir mi hombro haciéndome regresar la mirada a su rostro sonriente y terminar diciendo —pero sé que podrán reconocer el valor de un aliado— el Fennec se inclinó tomando mi mochila de la cama —vamos, te acompañare a la salida—.

...

Al salir de la Sietch quedamos ligeramente deslumbrados por la luz del amanecer, donde nos encontramos con Duncan y el resto de mis compañeros.

—Es una locura, iniciar el viaje en pleno día— dijo un Fennec que se resguardaba bajo la sombra de la entrada de la Sietch.

—Mi señor llegara hoy, debimos haber partido ayer para recibir al nuevo señor de Arrakis— respondió Duncan quien estaba claramente molesto.

Pero los Fennec en lugar de replicar, comenzaron a desviar sus miradas al cielo, poco a poco empezaban a ponerse de pie, incluso algunos dejaron la seguridad de la sombra para poder observar mejor, y algunos llamaron a los Fennec que se encontraban al interior de la Sietch para que salieran a ver el cielo.

—Ni siquiera los Harkonnen cuando se fueron llevaron tantas naves— dijo Jamis a mi lado, quien no podía dejar de admirar las sientas de naves que salían del interior de la colosal nave de la cofradía.

—Deben ser al menos diez legiones...— dijo Duncan en voz baja para si mismo, mientras observaba el cielo como los demás —no serán suficientes... no sin la ayuda de los Fennec—.

Cap.-6 Octavia (Arraken).

—ya quedo señorita— dijo una de las damas de compañía de Katarina, que me había ayudado a colocarme un enorme velo que me protegería de la arena.

—Gracias— le respondí a la Afrodi mientras veía en el espejo, como lucia el extraño velo —puedes darme un momento a solas, dile a la dama Katarina que iré enseguida—.

—como ordene señorita—.

Respondió la Afrodi con una leve reverencia, y tan pronto esta salió de mi camarote, comencé a apartar ligeramente la tela del velo que rosaba mi mano; ese pequeño rose era suficiente para provocar un incesante ardor en mi mano que la doctora Adela juraba, que solo se trataba de mi imaginación haciéndome pasar un mal rato.

Zars GoeshaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora