Capítulo 6: Trucos sucios

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 Se adentró una vez más en el edificio más importante de Noxus. Tuvo que derribar a varios grupos de vigilancia para poder acceder por la puerta principal. Era un todo o nada, una carrera contra el tiempo. La agente demaciana se había vuelto una criminal altamente buscada en la ciudad entera y sólo le quedaba encontrar a su compañero para después retirarse de ahí para siempre.

Subió por escaleras, corrió por corredores, revisó en cada una de las habitaciones de los primeros pisos, peleó contra cada guardia que se le acercaba y a todos los derrotaba. De a poco iba perdiendo todas sus fuerzas, pero sus ojos color miel se mantenían iluminados con determinación y ansias de hallar a su compañero.

 Las salas del cuartel eran tan lujosas como las de la mansión Du Coteau. Tenían corredores aun más largos repletos de puertas y entradas secretas en cada rincón. 

Había recorrido los primeros pisos y estaba por llegar al tercero, sabiendo que la oficina de Jericho Swain estaba en el séptimo. Supuso que Valor y sus cosas podrían estar en el mismo lugar debido a que serían herramientas útiles de investigación para el gobierno Noxiano.

Después de acabar con otro grupo de guardias que intentaron emboscarla, cayó agotada al suelo. Había llegado a una sala de estar con una chimenea encendida y varios sofás de espaldas a un enorme ventanal. El fuego era lo único que iluminaba el lugar, sin mencionar la luz de la luna que entraba directamente por el cristal. 

Quinn trató de recuperarse pero casi no podía respirar y no tenía tiempo de tomar un descanso teniendo a todo un ejército tras ella.

Se alertó después de oír unos pasos que sonaban claros sobre las relucientes baldosas y que se acercaban a ella lentamente. Enseguida pensó que era un guardia, pero cuando miró se dio cuenta de que era Vladimir. 

—Eres una mujer fascinante. Serías una gran guerrera si trabajaras para Noxus —dijo él mientras la observaba tumbada en el suelo.

—¿Dónde está Valor? —dijo ella con el ceño fruncido.

—Pronto él también será tu enemigo, pero si te unes a nosotros seguirán siendo el mismo dúo letal que hacía justicia en Demacia.

—¡¿Qué están haciendo con él?! —gritó desesperada y con rabia.

—Swain usará sus grimorios para volverlo un ser malévolo, como esta ciudad —contestó él mientras expandía sus brazos.

—Malditos... —murmuró ella apretando los dientes.

—¿Y bien? ¿Te unirás o no?

—Jamás... —respondió tajante.

—Muy bien, entonces me ocuparé de ser yo quien te lleve frente al ejército. Así me volveré el nuevo héroe de Noxus.

Quinn se levantó de a poco aunque le tomó varios segundos. Cuando lo logró se dispuso a luchar contra su rival a pesar de estar agotada.

—No puedes hacer nada —dijo el peliblanco mientras esbozaba una sonrisa cruel.

Vladimir puso sus brazos con las manos extendidas frente a su pecho, como si estuviera sujetando una bola imaginaria. Después, una esfera de sangre fue apareciendo lentamente entre sus manos y cuando creció lo suficiente, la mantuvo flotando en su mano derecha. Con su mano izquierda, apuntó la herida que Quinn tenía en su brazo producto de la feroz batalla contra Draven.

Ella cayó de nuevo al suelo, debilitada mientras Vladimir le absorbía la sangre. Él sonreía y se lamía los labios como si lo disfrutara.

—Mi cuerpo... me siento débil... —murmuró a sí misma a punto de desmayarse.

Soñando alto: Quinn & Valor [League of Legends FanFic]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora