Marco: ¿De dónde es esa canción? - se acercó a ella después de reconocer que era "Allá voy". Allegra iba detrás de él.
Clara: Es una canción especial... es de mi papá - reveló, generando felicidad en ambos.
Marco: Yo... Yo conozco esa canción.
Clara: ¿Cómo? - se extrañó, pero no tuvo tiempo de hablar, ya que la había llamado su mamá por teléfono - Me tengo que ir, perdón - y abrazó a cada uno para despedirse.
Allegra: No hay problema, nos vemos - se despidió.
Marco: Chau... - no quería que termine ese abrazo ahora que sabía que era su hija.
Apenas se fue, él pudo emocionarse hasta llorar en los brazos de Allegra.
Marco: No lo puedo creer. No sabía si era mi hija o...
Allegra: Yo nunca tuve dudas de eso. Te amo, Marco. No quiero una vida con alguien más. Y que ella esté acá es una señal de que todo va a salir bien.
Marco: Te amo... - la besó.Diego había llamado a Allegra para que estuviera enterada sobre la interacción de su hija con las versiones jóvenes de sus padres y ella llamó a Clara para que saliera de ahí, ya que tenía miedo de que hablaran de más. Le dijo a su hija que su abuela la necesitaba en la librería para que pasara todo el día ahí, impidiendo que se cruzara con cualquiera de ellos.
Clara: Hola, abuela - la saludó -. ¿Para qué me necesitabas?
Caterina: Nada en específico, ¿por?
Clara: Mi mamá me sacó del teatro diciéndome que vos me necesitabas en la librería.
Caterina: Yo no le dije nada, pero creo que no quiere que haga esfuerzos.
Clara: Sí, puede ser...
El plan de Allegra funcionó. Clara se pasó toda la tarde con su abuela. Más tarde, ella charlaba con Diego, que llegó a su casa después de trabajar en detalles del musical al anochecer.
Diego: ¿Por qué no querés que los vea? Es su papá, siempre quiso conocerlo y lo sabés.
Allegra: No quiero que sufra por tener que perderlo otra vez... - ocultó su dolor con querer proteger a su hija.
Diego: ¿Segura que hablás sólo de ella?
Allegra: ¡Yo lo amaba! Lo amé más que a nadie y ese brazalete se lo llevó - le contaba, llorando.
Diego: ¡Pero Clara se merece la verdad!
Caterina estaba por cerrar su librería, así que le dijo a Clara que podía ir yendo. Eso hizo y cuando entró, escuchó lo último que dijo Diego.
Diego: Ni siquiera sabe su nombre. Nunca pudo ir ni a la tumba que le puso su papá para no sentirse tan sola. No tiene ni un recuerdo de él.
Allegra: Tiene la última canción que cantó antes de desaparecer. Así lo recuerda.
Clara: ¿Estás hablando de mi papá? - se animó a hablar.
Allegra: Sabés que no quiero hablar de eso - le dijo a su hija.
Clara: ¡Pero yo sí! - la enfrentó - Siempre quise saber de él, pero respeté tu dolor y me conformé con su canción.
Diego creyó que darles privacidad sería lo mejor, así que salió. Se cruzó con Caterina y la retuvo lo suficiente para que pudieran hablar.
Clara: Dieciocho años tengo, mamá - le dijo para que entendiera todo el tiempo que pasó aguantando - y todavía no sé si me parezco a él ¡porque no tengo ni una foto suya! - le reclamó, viendo llorar a su madre más de lo que lo hacía ella -. Nunca me quisiste hablar de él y yo lo necesitaba.
Allegra: Perdón... - sólo pudo decir.
Clara: ¡Quiero saber su nombre!
Allegra: ¡Tu papá se llama Marco! - le confesó de inmediato, generando un silencio de unos segundos.
Clara: Gracias por ser sincera por primera vez en tu vida - le dijo y se fue a su habitación, donde se encerró para que nadie la molestara.
Al rato entró Caterina, que se preocupó al ver llorar a su hija.
Caterina: ¡Allegra, ¿qué pasó?! - fue corriendo a ella para consolarla.
Allegra: Me equivoqué... - se lamentaba - Clara me odia porque nunca tuve el valor de hablarle de su papá.Diego había ido nuevamente al teatro en su auto para hablar con Marco y Allegra. No sabía si estaba bien lo que haría, pero sentía que debían saberlo. Los encontró donde los había dejado: en la sala de música en honor a Marco, donde ellos habían estado durmiendo.
Marco: ¡Diego! ¿Tenés noticias de Clara?
Diego: Sí... su mamá no quería que ustedes interactuaran.
Allegra: ¿Por qué?
Diego: Allegra me contó que... a su Marco se lo llevó el brazalete que tenés puesto en este momento. Nunca lo volvió a ver, ni supo qué le pasó... Clara no sabe nada de sus viajes, por eso no quiere que se acerquen. No quiere que termine en el medio de todo eso.
Allegra: Pero lo hace, Diego. Nosotros conocimos a Clara en el 2021.
Marco: Estamos seguros de que vinimos a este tiempo por ella.
Diego: Ojalá puedan cambiar las cosas. Sufrimos mucho sin vos - miró a Marco -. No debí decirles nada, perdón.
Diego salió del lugar y volvió a su casa, dejando sin esperanza a Marco.
Marco: Perdoname... - le suplicó, llorando.
Allegra: No, Marco - puso sus manos en la cara de él para secarle las lágrimas -. Ey... Vos vas a volver conmigo - le tembló la voz y ella también se puso mal.
Marco: No pude estar con vos. No pude estar con nuestra hija. Si pasa lo mismo, ¿qué vamos a hacer?
Allegra: Ese fue otro Marco, no vos. Vos vas a poder estar con nosotras y vas a llenar nuestras vidas de amor.
Marco: Quiero eso más que nada en el mundo.
Allegra: Entonces hacelo realidad.
Comenzaron a besarse llenos de dolor por las posibilidades e incertidumbre por el futuro. Pero, sobre todo, llenos de amor. El amor en su estado más puro y sincero, reflejado en la luz dorada que comenzó a envolverlos. Ellos no sabían qué era, pero estaban seguros de que era producto de su amor.Clara había salido por la ventana de su habitación y estaba caminando por el parque que estaba cerca de su casa. Necesitaba aire después de esa discusión con su madre, que toda su vida le había ocultado las cosas. Su papá se llamaba Marco y ahora lo sabía, pero de nada servía si él ya no estaba. Ella deseaba conocerlo para tener al menos un momento con él y cantar la canción que le había dejado como un legado.
Ella se asustó en el momento en que todo a su alrededor quedó a oscuras cuando todas las lámparas se apagaron de golpe. Creyó que se trataba de un apagón; pero al instante fue iluminada, envuelta en aquella luz dorada al igual que sus padres. La luz comenzó a alejarse de ella y, aunque no tenía idea de qué era, la siguió.
Así llegó hasta su casa, a una habitación a la que nunca entraba: la de Lucía, su tatarabuela. Ahí, se iluminó una tabla de madera del piso, indicando que había algo debajo. La sacó y encontró un cofre, el cual contenía un collar que tenía colgando algo muy extraño. Al instante, una vez más la luz la llevó a otro misterio: El diario de Lucía que, aunque pareciera una locura, la ayudaría a conocer su pasado.
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Entrelazados 3
FanfictionLuego de aquella explosión generada por Clara, Marco y Allegra fueron transportados a otro momento de la historia. Ahí, descubrirán algo que les cambiará la vida y que les dará esperanza para creer que podrán romper con la maldición del brazalete al...