Capítulo 8

1.5K 95 0
                                        

Henry

No sé si tocar la puerta de la casa de Katherine, desde que llegué hace una hora no he podido por miedo y cobardía, se conoce como es ella, ya veo una bola de fuego cogiendo para mi cabeza. Tengo que dejar la cobardía, llegó el momento de la verdad, tengo que enfrentar la cruda realidad.

Toco dos veces la puerta, a los pocos segundos lentamente esta se abre dejando ver primero un par de ojos color esmeraldas como los míos, seguido de esto deja ver todo su rostro, es un niño como de unos 7 u 8 años ¡Es mi hijo! Es una copia de su mamá.

- Hola pequeño.

Me adelanto a decir con gran emoción.

- ¿Qué se le ofrece señor?

Quiero abrazarlo y decirle que soy su papá.

- ¿Tu mami está? ¿Puedo verla?

- Si se encuentra, pero ¿Quién la necesita? Si no me dice no lo puedo dejar pasar.

Tiene una voz muy linda, todavía no puedo creer que estoy frente a mi hijo. Abro la boca para hablar, pero la voz que tanto extrañé se escucha hasta donde estoy, es ella, ahora si llegó el momento de enfrentar todo.

- Edward mi amor, te he dicho muchas veces que no abras la puerta si no estoy cerca, puedes ser semi vampiro, pero sigues siendo un niño.

Katherine le puso mi segundo nombre, creo que tengo una esperanza o eso creo.

- Perdón mami, como veía que nadie abría la puerta decidí hacerlo.

- La próxima no lo vuelvas hacer.

Se escucha como se acerca.

- Si mami, no lo volveré hacer.

- ¿Con quién estás hablando?

La puerta se abre más para dejarla ver, su rostro es difícil de descifrar al verme, los segundos se hacen eternos, temo decir algo porque es capaz de electrocutarme.

- ¿Qué haces aquí?

Su voz realmente furiosa salió explosivamente asustando a mi hijo.

- Ed, ve a tu alcoba.

Dice mientras me mira, si sigue así creo que me hará retorcerme del dolor

- Pero mami.

Mi niño hace pucheros.

- Edward, dije que te vayas a tu alcoba, no lo volveré a repetir.

Su furia ahora es contra mi pequeño, este se fue corriendo bastante asustado.

- ¿Por qué le hablaste así? Es un niño.

Me enfrento a ella.

- ¿Ahora te preocupa como trato a mi hijo? Ese no es tu problema.

Pone los ojos negros. Ahí está la vampira que da miedo.

- Vuelvo y repito ¿Qué haces aquí? ¿Y qué quieres? Eres vampiro no grato en esta casa y en nuestro clan.

- Vengo a pedirte perdón.

Es mejor no andar con vueltas, ella se desespera muy rápido. Sus ojos vuelven a la normalidad, ese color miel que tanto he soñado. Se ríe a carcajada con un gran toque de sarcasmo. Justo en ese momento me toma de la garganta levantándome 5 centímetros del suelo, siento sus uñas afiladas en mi piel, se siente como un cuchillo muy afilado, listo para cortar cualquier carne.

- ¿Eres idiota o te haces? Nada más en tu cabeza cabe que dando la cara cree que ya voy a perdonar todo lo que me hiciste.

Me aprieta la garganta, quería hablar, pero tanta es la presión que no puedo. Se da cuenta de eso y me suelta de golpe haciéndome tropezar.

Clan Dracul: Lazos sangrientos - Libro 2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora