Camila no sabía que decir aunque había pensado varias veces lo que Allyson le había dicho. Lauren se levantó del asiento y le entregó la botella de agua a la pequeña y está se sonrió inmediatamente
- Mira mamá, tenemos otra botella para vender
- ¿Es tu hija? - le pregunta Lauren aún con seriedad - Se parece mucho a ti, es bonita
- Tú también eres bonita - le dice la niña sonriente - tienes los ojos verdes iguales que los míos, mamá dice que soy bonita, entonces tú también eres bonita ¿Verdad mami que ella también es bonita?
- Oh, si, claro hija - sonríe Camila algo incómoda - es muy bonita
Lauren alzó sus cejas por unos segundos - me llamo Lauren ¿Tú cómo te llamas pequeña?
- Molly y ella es mi mamá Camila, estamos recogiendo botellas para venderlas y así poder comer - dijo entusiasmada mientras jugaba con su peluche viejo
Camila sonrió de lado mientras Lauren la miraba impresionada - ¿todos los días recogen basura?
- No es basura, son botellas - le respondió la niña
- Es lo mismo
- No lo es - volvió a decir la pequeña ojiverde - solo son botellas
- ¿Quieres? - Lauren le muestra unos chocolates que sacó de su chaqueta
- Chocolates ¿Puedo coger uno mami?
- Claro
- Te doy todas si me dejas hablar con tu preciosa madre un momento - Molly miró a su madre y cogió los chocolates de las manos de Lauren cuando vio que Camila asintió
- Al menos puedes cambiar de cara un momento - le pidió Camila cuando su hija se había ido a comer los chocolates debajo de un árbol
- No voy a cambiar mi carácter para darle gusto a los demás ni mucho menos a ti que eres una completa desconocida - Lauren la mira de pies a cabeza - ahora sí veo lo humilde que eres
- Nunca dije lo contrario..... no todos nacemos en cunas de oro como otras
- Yo no nací en cuna de oro - gruñe
- Pues deja de comportarte de esta manera, pareces un perro enojado con esa cara
- ¿Que? - dice Lauren sorprendida por lo que había dicho ella - oye..... Como te atreves
- Mamá se me acabaron los chocolates - Molly llegó como si nada mirando hacia Lauren - tengo hambre mamá
Lauren abrió los ojos cuando escucho esa palabra, pues la niña tenía la mirada en ella
- Mamá - Molly volvió a decir pero está vez miró a Camila
- Las llevaré a comer
- Eres una extraña - Camila quiso reír por lo que dijo su hija
- No soy una extraña, tú madre me dio permiso de ser su amiga ¿Tú también quieres ser mi amiga?
- Solo si quitas esa cara de perro - Camila rió tomando a su hija en brazos
- Mejor vayamos a comer - Lauren le mostró su auto
- ¿Ese es tu auto? - la niña quiso que su madre le bajara y así lo hizo - está hermoso, parece de ensueño
- Suban - le abre la puerta
Las tres llegaron a una pizzería donde inmediatamente Camila se negó a entrar
- Que pasa - le dice Lauren al ver que se había detenido
- No podemos entrar así - se mira Camila - seguramente la gente allí nos miraran mal y no quiero que mi hija pase ese momento incómodo
