Cap 21- Nunca habrá paz?

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Todos se quedaron quietos.
Sasuke estaba en el suelo, atrapado en un trance extraño. Los ojos abiertos, sin poder fijar la mirada, respirando de forma irregular. No parecía dormido. Parecía perdido dentro de su propio cuerpo.
—Papá… —dijo Boruto, agachándose de inmediato.
No hubo respuesta.
Kushina empezó a llorar casi al instante, como si hubiera sentido que algo estaba mal. Sarada se acercó despacio, nerviosa, mirando a Sasuke sin atreverse a tocarlo.
—¿Está… jugando? —preguntó Minato, con la voz temblorosa.
—No —respondió Boruto sin dudar—. No está jugando.
Le tomó el brazo. Temblaba, como si su sistema nervioso estuviera fallando.
—¿Sasuke? —dijo más fuerte.
Sasuke parpadeó. Sus ojos se movieron sin enfoque, borrosos, como si mirara a través de ellos.
—No puede hablar —susurró Sarada—. Boruto… no puede hablar.
Menma dio un paso atrás de inmediato.
—Yo no hice nada —dijo—. Antes de que empiecen.
Eso fue suficiente para encenderlo todo.
—¿Quién te está acusando? —le gritó Boruto—. ¿Por qué siempre sales con eso?
—Porque siempre termina siendo mi culpa —respondió Menma, boruto chasqueo la lengua —. ¿O solo sabes pensar en ti?
—¿Se va a morir? —preguntó Minato algo sorprendido
—No digas eso! —gritó Sarada.
Boruto apretó los dientes.
—Sarada, toma a Kushina.
Sarada obedeció, torpe, y el llanto de la bebé se hizo más fuerte.
—No así —dijo Boruto impaciente—. Sosténle la cabeza.
—¡No sé cómo! ¡Nunca tuve hermanos bebés! —respondió Sarada
Boruto se levantó, le quitó a Kushina con cuidado y la acomodó contra su pecho. Ajustó la manta y empezó a mecerla lentamente cosa que irritó a menma como si sintiera que hacía de menos a sarada
—Shh… tranquila —murmuró.
El llanto bajó apenas un poco pero lo suficiente
—Mira eso —dijo Menma con amargura—. Ahora resulta que eres perfecto.
Boruto alzó la cabeza de golpe.
—¿Qué dijiste?
—Que siempre sabes que hacer—continuó Menma—. Cuando antes no te importaba mucho
—¿De verdad vas a decir eso ahora? —respondió Boruto—. ¿Con Sasuke así?
—¿Y cuándo, entonces? —replicó Menma—. ¿Cuándo es buen momento para decir que siempre pasa lo mismo?

—¿Lo mismo qué?
—Que él se mata haciendo todo —dijo Menma, señalando a Sasuke—. Que nadie lo ayuda. Que tú te haces el ocupado con tu vida y—
—¡Tú tampoco haces mucho! —le gritó Boruto.
Sasuke se movió apenas. Un quejido bajo escapó de su garganta.
—¿Sasuke? —dijo Boruto, arrodillándose de nuevo.
—Kushina… —murmuró Sasuke, apenas audible.
—Ya sé —respondió Boruto—. Ya viene el viejo. Tranquilo.
—¿Ves? —dijo Menma—. Siempre Naruto. Siempre alguien más va a arreglarlo.
Boruto se levantó despacio, con Kushina aún en brazos.
—¿Qué quieres decir con eso?
—Que tú también eres culpable boruto—respondió Menma—. Todos lo hicimos la diferencia es que el te hizo el favor sin ser hijo de el
Eso rompió algo.
—¡Yo he estado para Sasuke más que tú, siendo su supuesto hijo! —estalló Boruto.

Menma frunció el ceño.
—¿Por lástima? ¿Por pesar? —escupió—. Está bien esforzarse por los hijos, pero mira cómo terminó mi padre. No es tu padre, y aun así se desvivió por ti, por los hijos de su esposo. Mira hasta dónde llegó!
Sarada suspiró. Esa discusión no era nueva.
Boruto sintió el golpe en el pecho.
—No es justo —dijo—. Nadie pidió que esto pasara todos nos equivocamos
—Pero pasó —respondió Menma—. Y ahora está ahí, tirado, y tú quieres hacerte el héroe.
—No me hago el héroe —dijo Boruto—. Estoy aquí porque alguien tiene que estarlo.
—Siempre crees que eres el especial —escupió Menma—. Un arrimado arrogante.
—Y tú siempre te ves como la víctima! No sabes argumentar sin insultos
—¡Porque lo fui! —gritó Menma—. Pensaron mil veces más en ti que en mí. “Pobre Boruto, en una casa nueva”. Yo compartí mi cuarto con el hijo del segundo matrimonio de mi papá, yo fui el hijo escondido, el que tuvo que adaptarse. Aguantar verte llegar con tu novio perfecto tus hermanos perfectos tus padres perfectos, restregarme que todo te sale bien. Amo a mis hermanos, sé que me equivoco, pero tú no eres mejor que nadie, Boruto.
—¡Basta los dos! —intervino Sarada—. ¿No ven que esto es grave?
Minato los miraba con impotencia.
Boruto respiró hondo y volvió a mirar a Sasuke. Seguía respirando. Seguía ahí.
—Menma —dijo más bajo—. Si quieres pelear, hazlo después. Ahora ve por mi papá.
—¿Por qué yo?

—Porque el que se enfermó fue Sasuke —respondió con ironía—. "Tu padre" y porque no voy a soltar a Kushina.
Menma dudó. Miró a Sasuke. Miró a Boruto con la bebé.
—Si se muere —dijo antes de irse—, va a ser culpa de todos.
La puerta se cerró de golpe.
El silencio fue peor.
—Papá —dijo Boruto—. Aguanta.
En un rato se escucho a Naruto entrar
—¿Qué pasó? —Naruto entró agitado—¿Por qué Menma—
Se quedó mudo al ver a Sasuke.
—Al hospital —dijo de inmediato.
Lo levantó con cuidado.
Boruto dio un paso atrás, sosteniendo a Kushina.
—Yo me quedo con ella.
Naruto asintió.
—Cuídala.
Cuando se fueron, Boruto quedó en medio de la sala, con la bebé dormida contra su pecho

𝐀𝐜𝐨𝐬𝐭𝐮𝐦𝐛𝐫á𝐧𝐝𝐨𝐬𝐞 𝐚 𝐮𝐧𝐚 𝐧𝐮𝐞𝐯𝐚 𝐟𝐚𝐦𝐢𝐥𝐢𝐚 Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora