Cap 22- Menma descubrimiento!

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Cuando Sasuke despertó del todo, lo primero que notó fue que estaba recostado en una camilla del hospital, cubierto apenas por una manta ligera.

El sonido rítmico de una máquina marcando sus signos vitales llenaba la habitación, recordándole que había perdido el control frente a demasiadas personas. Aquello le ardía más que cualquier dolor físico su orgullo de Uchiha no sabía cómo procesar haber caído así, sin aviso, delante de sus hijos.

Naruto estaba sentado a su lado, inclinado hacia adelante, con los codos apoyados en las rodillas y las manos entrelazadas con tanta fuerza que los nudillos se le habían puesto blancos. Parecía no saber qué hacer con su propio cuerpo. Sakura, en cambio, revisaba unos papeles al fondo de la habitación, pero Sasuke sabía perfectamente que estaba pendiente de cada respiración suya, de cada mínimo gesto.
—No te muevas todavía —dijo Sakura en cuanto notó que había abierto los ojos—. Tu presión bajó de golpe. Fue un desmayo por agotamiento, bastante fuerte. Nunca te había visto así… y menos a ti.
Sasuke asintió despacio, soltando una risa breve y agotada

Naruto levantó la mirada de inmediato, con una mezcla de preocupación y algo parecido a celos infantiles.
—Salí de mi trabajo preocupado por ti —dijo, haciendo un pequeño puchero—Y tú aquí, sin decirme nada.
Sasuke sonrió apenas, cansado, y giró la cabeza lo justo para mirarlo con cariño.
—No estoy bien —dijo al fin, dejando caer su orgullo sin resistencia—. No desde hace días no quizás semanas. No sé cuándo empezó exactamente, pero ya no puedo más.
Naruto abrió la boca para responder, pero Sakura levantó una mano, pidiéndole en silencio que lo dejara continuar.
—Me despierto cansado —siguió Sasuke—. Me acuesto cansado. Duermo mal, como mal, y aun así siento culpa por todo. Por no hacer suficiente, por no verme suficiente, por no ser suficiente.
Se pasó una mano por el rostro, frustrado
—Salgo de la casa sin arreglarme porque no me da el tiempo o porque simplemente no tengo fuerzas. Y luego escucho cosas. En la calle y Incluso en casa. Que ya no me cuido que Naruto merece algo mejor.
Naruto negó con la cabeza de inmediato.
—Eso no—
—No lo digas solo porque crees que es lo que quiero escuchar —lo interrumpió Sasuke, con la voz quebrándose—. Porque lo peor es que empiezo a creerlo. Me miro al espejo y no me reconozco. Mi cuerpo cambió con el embarazo, y aunque sé que es normal, aunque sé que no hice nada mal… siento que perdí algo. Que ya no soy atractivo para ti
Tragó saliva con dificultad antes de continuar.
—Cocino, limpio, cuido, organizo, sostengo todo y aun así siento que la casa se cae a pedazos. Que los chicos pelean todo el tiempo, que no se respetan entre ellos no se que me falta!
Los ojos de Naruto se llenaron de lágrimas. Sakura dejó los papeles a un lado y se apoyó contra la pared, con los brazos cruzados, consciente de que tal vez no debería escuchar, pero incapaz de irse

—Y Kushina… —la voz de Sasuke se quebró por completo—La amo con todo lo que tengo. Pero tener otro hijo me dejó agotado de una forma que no esperaba. No quiero que me vean como alguien que estorba, que se quedó atrás
Naruto se levantó despacio y tomó su mano con cuidado, como si temiera romperlo.
—Sasuke… tú no colapsaste porque seas débil —dijo con voz firme—. Colapsaste porque llevas demasiado tiempo sosteniendo todo solo.
Sakura asintió.
—Y no estás “mal”. Eres el mejor padre que conozco. Mucho mejor de lo que tu cuerpo puede aguantar ahora mismo.
Sasuke dejó escapar otra respiración temblorosa.
—Me vieron así… —murmuró—. Los niños. Seguro me vieron patético.
Naruto negó con la cabeza.
—Son un desastre sin ti —admitió con una risita—Pero también es bueno que a veces tengan que arreglárselas solos. Aunque estoy seguro de que ahora mismo te extrañan más de lo que crees.

En la casa, el ambiente era extraño.
Sarada lavaba ropa cubierta de lodo, tarareando una melodía suave, casi inconsciente, como si el canto la ayudara a mantenerse tranquila.

Minato limpiaba la sala en silencio, moviéndose con cuidado, evitando hacer ruido. Menma cocinaba sin hablar, concentrado en tareas simples que no le exigieran pensar demasiado.
Todos sabían que había problemas. Demasiados. Pero nadie se atrevía a ser el primero en decirlo.

Cuando se sentaron a comer, el silencio se volvió pesado. Boruto alimentaba torpemente a Kushina, provocando una pequeña risa en Sarada y Minato cuando la bebé le manchó la camisa
Hasta que Sarada habló.
—Cuando vuelva —dijo de repente—esto no puede seguir igual.
Menma levantó la mirada, fingiendo indiferencia.
—¿Igual cómo?
—Así —respondió ella—Todos caminando sobre huevos, fingiendo que no pasa nada hasta que alguien se cae.
Menma apoyó los codos en la mesa.
—Siempre fue así.
—No —dijo Sarada—. Antes no…
Eso tocó algo sensible.
Menma soltó una risa amarga.
—¿Antes? ¿Cuando papá fingía estar enamorado de Sakura y ella fingía lo mismo?
Sarada frunció el ceño.
—No sabes de que hablas menma
—Es bastante obvio que si—respondió él.
Boruto intervino, molesto.
—¿Tú nunca has sufrido o qué, Menma? ¿Cómo puedes tener tan poca empatía?
Menma lo miró sorprendido por su grito, luego bajó la mirada.

—Me desagrada sentir que tengo que agradecer existir —dijo al final—Que no puedo quejarme porque, al menos, tenía un padre que me quería… aunque fuera a medias.
Todos se sorprendieron menma estaba más vulnerable de lo normal
—Cuando llegaron ustedes —continuó—No los odié. De verdad. Pero fue confirmar que yo siempre iba a ser el plan B. El hijo que sí quieren, pero que prefieren no mostrar.
Sarada sintió una punzada de culpa
—Boruto no lo hizo para herirte.
—Lo sé —admitió Menma—. Y eso es lo que más rabia me da y también..

Menma guardó silencio unos segundos más. Demasiado. Cómo si su mente fuera un desastre
—Ya conocía a Mitsuki antes —dijo al fin, sin levantar la mirada—El y yo nos encontramos un par de veces lo vi pensé… wow
Todos se quedaron quietos.
—Es… —tragó saliva— es un chico muy lindo. No solo físicamente. Tiene esa forma de mirar tranquila, como si nada le pesara. Me acuerdo perfecto: estaba parado un poco encorvado, hablando bajito, concentrado en lo suyo… y yo no podía dejar de mirarlo era agradable de ver
Boruto parpadeó, incrédulo. Sarada dejó de respirar por un segundo. Incluso Minato se tensó.
—Pensé es demasiado lindo para fijarse en alguien como yo y lo deje pasar—continuó Menma, con una risa corta y amarga—. Así que ni siquiera me permití pensar más allá. No era una posibilidad. Nunca lo fue. Lo guardé, lo enterré, y seguí como si nada pero tú si pudiste que se fijara en ti que te amara..
Levantó la vista por primera vez.
—no los apoye por hipocresía realmente les deseo lo mejor
Boruto abrió la boca, pero no salió sonido alguno.
—No fue amor nunca lo ame—aclaró Menma rápido—. Fue… una atracción leve. Un pensamiento fugaz. Algo que nunca dejé crecer. Pero igual estaba ahí. Y cuando vi cómo Mitsuki te miraba a ti… —apretó los labios— entendí que eso jamás habría sido mío ni el ni nada similar
El silencio era absoluto.
—Me alegré por ustedes, de verdad. Pero en el fondo… —bajó la mirada otra vez— también sentí envidia. No de Mitsuki. De ti, Boruto. De lo fácil que parecía todo contigo. De cómo alguien así podía elegirte sin dudar.
Boruto lo miraba como si su mundo se acabará de poner de cabeza
—Lo disimulé bien —dijo con un toque de orgullo
La confesión cayó como un golpe seco.

Nadie se movió. Nadie habló.
Y por primera vez, todos entendieron que Menma no estaba exagerando su dolor
—supongo que solo soy muy envidioso

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𝐀𝐜𝐨𝐬𝐭𝐮𝐦𝐛𝐫á𝐧𝐝𝐨𝐬𝐞 𝐚 𝐮𝐧𝐚 𝐧𝐮𝐞𝐯𝐚 𝐟𝐚𝐦𝐢𝐥𝐢𝐚 Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora