|Flash.

87 16 1
                                        































Episodio Cincuenta y Uno: Flash.




















Cuando era pequeña, Caitlin siempre deseó una sola cosa; amor. Y es que mientras estaba en su hogar, con dos padres que parecían odiarse más que agradarse, esa sensación y falta de la calidez de un hogar le hacía sentir que algo estaba mal con su familia. Que algo estaba mal con ella.

Mientras crecía, la necesidad y la idea de un hogar funcional con una madre amorosa que quisiera a su padre y a ella se volvía cada vez más anhelante. De hecho, ese frío en su pecho solo aumentaba con el tiempo a cada momento que la joven de cabellos claros crecía.

Y cuando su primer amor llegó a su vida, se sintió en el cielo, en esa agradable sensación de poder contar con alguien que la amaba, que la impulsaba a ser más y le repetía todos los días que la amaba. A esa persona que le impulsaba en su vida, Ronnie había sido en su momento una de las razones para vivir de Caitlin.

Sin embargo, ese amor no podía comparase con el que le tenía a Leah. Porque estar con Leah era un constante arrastre por el infierno, una sensación de calidez en el pecho, esa necesidad de adrenalina que ella le daba y al mismo tiempo la seguridad de que mientras ella estuviera, todo estaría bien. No habrían problemas, ni pensamientos negativos, ni traumas de la niñez o algo parecido.

Era solo ella. Ella junto al amor de su vida. Caitlin con Leah.

Eso se repetía en la mente, caminando por las caóticas calles de Central City, llenas de meta humanos que buscaban perder las esperanzas de la gente. Nunca antes en su vida había visto la ciudad de su niñez tan mal.

Pero eso no le importaba, caminando aunque le dolieran los pies como un alma en pena que huía de ese demonio azul. Por fin era libre, pero en realidad no se sentía así. Aún tenía el recuerdo de las cadenas apresándola por las muñecas, el miedo que sentía cada que Zoom no estaba, esperando su regreso con temor y pánico.

El hambre le había dejado de importar desde hacía mucho, su lengua se sentía seca desde hacía bastante y en su rostro solo estaba ese sentimiento, ese temor que no podía borrarse aún.

Cuando entró al edificio, pudo notar lo solitario que se veía, más poco le importó mientras subía al elevador y se dirigía al Córtex. No sabía lo que estaba haciendo, tampoco esperaba a alguien dentro debido a lo temprano que era.

Pero esa sensación de peligro no se calmó cuando llegó al pasillo que la dirigía al centro de las reuniones en el equipo Flash. De hecho, sus piernas temblaron cuando notó que si había alguien ahí.

Estaba de espaldas, buscando varias cosas entre la gran habitación, con la desesperación siendo presa de sus movimientos casi erráticos. Su voz trató de salir de su garganta cuando notó de quién se trataba, cuando observó como la muchacha lanzaba sus guantes negros al suelo, gruñendo.

Trató de hablar, de moverse. Pero se encontraba congelada, notando el rastro de marcador en el pizarron que era borrado bruscamente por ella.

Tragó en seco, tratando de eliminar el nudo en su garganta antes de intentar hablar.

—Leah—. Salió de su boca como un susurro que se perdió en la habitación.

Y aún así, la muchacha que tenía el cabello hecho un desastre giró. Parecía sorprendida, con lágrimas en sus ojos. Fue rápida cuando llegó frente a ella, y Caitlin no supo qué hacer.

Simplemente se dejó caer, aferrándose a esos brazos que tanto había extrañado mientras se echaba a llorar, notando como la mujer la aferraba a su cuerpo. Sabía que temia que se evaporará en el aire, y era un miedo mutuo.











Leah. | Caitlin Snow. |  En Proceso.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora