|Black Siren.

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Episodio Cincuenta y Dos: Black Siren.














Joe había insistido. De hecho, el hombre estaba bastante molesto por el hecho de que yo le había confesado a su hijo menor la idea de que en realidad era una enmascarada.

Y nos había pedido hablar con él, si, con su hijo. Suponía que el hombre esperaba que, tras escuchar a Flash, su hijo milagrosamente recapacitaría y mejoraría su actitud de inmortal ante los meta humanos.

Cuando llegamos, observando al joven sentado dentro de su auto mientras escuchaba la radio policía que no tenía ni idea de dónde habría podido obtener.

—Wally—. Llame su nombre y el muchacho saltó de su lugar.

—¿Aure Golden?—. Señalé al velocista a mi lado.

—Mi compañero está aquí porque está interesado en las acciones que últimamente estás haciendo—. El muchacho abrió la boca cuando observó a Flash.

—¿Sabías que es ilegal robar?—. Fue lo primero que emitió. —Me dijeron que haz estado combatiendo al ejército de Zoom—.

—Sí, quiero ayudar—.

—Escucha, admiro que quieras ayudar, pero el mejor modo de hacerlo es... dejándoselo a la policía—. El muchacho abrió los ojos.

—¿Cómo ustedes lo hicieron?—.

—Tenemos poderes, Wally. Es diferente—. El muchacho se echó a reír, y me quedé fascinada por el hecho de que básicamente era una copia casi idéntica a Joe.

—No es tu pelea, Wally—. Agregué y él negó, completamente en desacuerdo.

—Es pelea de todos, de la ciudad. Depende de todos protegerla—.

Cisco nos advirtió de un ataque, y al instante sentí un jalón veloz que no me permitió ni siquiera parpadear.

Cuando llegamos a la calle correcta, mis ojos se abrieron, contando a esa muchacha de negro con cabello suelto y una gabardina oscura que parecía esperarnos.

—¿Por qué siempre es tan difícil elegir?—. Su voz, su cuerpo y su rostro... todo daba a ella.

Laurel Lance.














[•••]












Laurel—. Salió de mi boca, petrificada  mientras trataba de avanzar a ella.

Soltó una risa, que parecía más cruel que otra cosa. —Laurel Lance está muerta—. Tragué en seco, apretando mis puños cuando me di cuenta. Estaba cayendo en su trampa. —Al menos en esta Tierra—. Sonrió de lado. —Pobre Canario Negro, a volar pajarito—. Siguió burlándose.

—¿Cómo te llamaremos entonces?—. Cuestionó Barry, uniéndose a la conversación.

—Puedes decirme... Black Siren—. Observó a mi hermano de arriba a abajo, casi con una coquetería enfermiza. —Zoom mencionó que tal vez vendrías—.

Leah. | Caitlin Snow. |  En Proceso.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora