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Barry llegó, acelerado justo frente a la mujer, que desinteresadamente buscaba un archivo en el estante gigante que se encontraba justo frente a todos los escritorios de detectives y policías de el Departamento de Policía de Central City.
Leah alzó el rostro, sonriéndole suavemente a su hermano. Regresó la mirada al interior del mueble, confundida al no encontrar lo que estaba buscando.
—No entiendo, ¿por qué no me ayudaste a atrapar al ladrón de la motocicleta?—. Barry Allen ladeó el rostro, mientras su mano rascaba su cabeza con confusión.
Su hermana mayor le dio una mirada extrañada, cerró el archivero de mala gana, soltando un suspiro. Se dirigió a la mesa apartada de los escritorios, una de madera que tenía un microondas y una cafetera. Sostuvo la tetera de la cafetera en sus manos, sirviendo en una taza de porcelana color blanco.
—¿Qué? ¿No puedes con un simple ladrón?—. Se mofó ella, chasqueando la lengua.
—No... si, es decir—. La observó por un momento. Aún no entendía muy bien que había pasado con ella, es decir, era su hermana. Y estaba viva, ¿cómo? Por supuesto que le alegraba, es decir, ¿cómo no podría alegrarle? Era su hermana mayor después de todo, su única familia consanguínea. —Tan solo creí que sería buena idea eh... tú sabes, pasar tiempo juntos.
Ella frunció el ceño, divertida. Le dio un sorbo al café negro, el muchacho de cabello castaño arrugó las cejas. ¿Desde cuando le gustaba tanto el café?
—¿Atrapando ladrones en motocicletas?—. Parecía extrañamente sorprendida por su propuesta.
—¿Por qué no?—. Se encogió de hombros, guardando sus manos en el pantalón de mezclilla que vestía.
—¿Qué por qué no? Bueno tengo un par de razones, de hecho, tengo muchas razones que ya habíamos discutido—. El de ojos verdes chasqueó la lengua.
Bien, de acuerdo. Estaba teniendo un serio conflicto con la gente de ahí, es decir, con la gente de su alrededor, con sus amigos y con su familia, aunque para él era ya casi lo mismo. Bueno, no se trataba mucho de un gran conflicto, o sea si que era un conflicto pero era algo personal, ¿por qué todos le hablaban como si supiera al pie de la letra las situaciones que estaban pasando? Como si no quisieran mencionar en voz alta aquellos problemas que estaban fracturando su entorno.
—Si... creo que lo olvide—. Confesó en voz bajita, sin saber que más decir.
La castaña de ojos igual de verdes que los suyos los rodó. Le dio otro sorbo al café, que terminó con la mitad del líquido en la taza de cerámica. La vio comenzar a avanzar entre el pasillo de la jefatura, no sabia si hacerlo, pero aún así la siguió. Llevaba unos pantalones negros con rayas blancas y una blusa blanca formal de botones, un cinturón atado a su cadera, con un arma y su placa. Si, su placa. Porque era detective.
¡Su hermana, maldición!
Le había sorprendido, es más, se había orinado en los pantalones ante aquel cambio. Le jodía, especialmente porque si Leah era detective, alguien tenía que tomar su lugar; un científico forense especializado en metahumanos llamado Julian Albert que lo odiaba bastante por ninguna razón, era molesto, demasiado arrogante y lo trataba como un idiota.
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Leah. | Caitlin Snow. | En Proceso.
Fanfic"I don't wanna be your friend, I wanna kiss your lips" Después de la pérdida de tantas personas en la vida de Barry Allen, Iris West decide que lo mejor para animarlo a él y al equipo Flash, es traer a su hermana una vez más a Central City. Lo que...
