Episodio Cincuenta y Cuatro: Caitlin Snow.
Los tres básicamente saltábamos entre las tuberías y objetos que nos rodeaban, esos que se encontraban en el lugar en el que nos encontraríamos para disparar desde una buena altura. No era fanática de las armas, y si esto funcionaba me encargaría de mostrarle mi habilidad con mis poderes y el gran arte que hacía de mis cuchillos al demonio azul.
Caitlin apareció en el camino desde donde yo la podía ver. Estaba en el medio de el sitio, a unos metros de él. La muchacha llamó a su nombre, y el hombre no tardó en aparecer al frente de ella sin la máscara que lo hacía un monstruo.
No. Él ya era un monstruo.
—¿Cómo me encontraste?—. Cuestionó con lo que parecía enfado en su voz.
—La doctora McGee me dijo que robaron el Magnetar de su Laboratorio, imaginé que fuiste tú así que lo rastree—. Sonreí de lado cuando pareció tener confianza el de negro, sosteniéndome de uno de los tubos cercanos a mí para una mejor vista a través de la mirilla del arma. —Yo lo rastreé, Jay. Nadie más lo sabe—. Mis puños se endurecieron ante sus palabras.
—Te dije, que si me dejabas...—.
—Que si te traicionaba no me mostrarías piedad, lo sé. Solo quería explicarte por qué lo hice, por favor, Jay—. Escucharla era como un golpe en el estómago, porque aunque sabía que no era real, no podía imaginarme un escenario en el que esas palabras salieran de su boca con sinceridad. La noté titubear, como si no supiera qué más decir. —Cometí un error, lamento tanto haberte abandonado. Pero tienes que entender, que lo que me dijiste sobre... mi lado oscuro... que tengo más de Killer Frost de lo que creí... no podía aceptarlo, creí que podría ocultarlo por más tiempo. Pero tú ya sabías que es parte de mí ahora, eres el único que lo hizo—. Sus pasos se acercaban a él.
Y yo solo quería saltar de ahí y comenzar a golpearlo. No estaba siendo paciente, no podía con esas palabras que salían de la boca de ella, porque no... no lo estaba soportando.
—Y ahora estoy lista para aceptar quién soy realmente—. El de cabello castaño terminó de acortar la distancia. —Lamento tanto haberte herido, pero ahora quiero ser la persona que solo tú conoces. Por favor, Jay, déjame intentarlo—. Tense los dientes, quitando el seguro del arma.
—Sabía qué lo entenderías eventualmente, Caitlin—. El muchacho suspiró. —Pero es muy tarde—. Y a partir de ahí, todo fue muy rápido como para procesarlo.
Jay trató de traspasar el cuerpo de la chica, cayendo en la trampa del holograma. Wells gritó a Cisco cuando Joe le disparó al velocista, colocando en su cuello La Bota, mientras que yo disparé un dardo tranquilizante parecido al que había utilizado con mi propio hermano, y debido a que el de negro no estaba prestando atención por la electricidad que recorría su cuerpo, lo tomó por sorpresa.
La brecha que el de cabello largo abrió una brecha a unos metros de él. Faltaban dos tranquilizantes de tres.
—¡Apresúrense con el tranquilizante!—. Gritó una vez más Harry, llamando mi atención tras notar como Joe iba a por él. Y no pude evitar sentir preocupación, corriendo detrás de él mientras buscaba en mis bolsillos otra jeringa.
Garrick gritó en voz alta cuando el detective inyectó en sus hombros la última parte del plan, sin embargo, cuando disparé el aura contra Zoom para que cayera contra la brecha, mi boca se abrió, notando como perdía a mi padre en el proceso.
ESTÁS LEYENDO
Leah. | Caitlin Snow. | En Proceso.
Fanfiction"I don't wanna be your friend, I wanna kiss your lips" Después de la pérdida de tantas personas en la vida de Barry Allen, Iris West decide que lo mejor para animarlo a él y al equipo Flash, es traer a su hermana una vez más a Central City. Lo que...
