Episodio Cuarenta y Ocho: Wally West.
Inspeccioné por última vez la pared que no se podía abrir por dentro. Resultaba algo gracioso, es más, podía describirla yo misma con mis propias palabras.
Yo solía tener un hámster. Si, un bonito y afelpado hámster hembra que tenía una casita, y el hámster era muy feliz. Pero no siempre fue así, porque cuando lo había adoptado en la tienda de mascotas, cada día el hámster solía tener una lucha diaria con la pecera que tenía de hogar, buscando una salida.
Yo era el hámster, junto a Wally y Jesse, quienes estaban algo acaramelados. Teníamos comida, lo que no me convencía para nada porque parecía que tendríamos un largo tiempo aquí.
También había una laptop cuya conexión se basaba a poder comunicarnos con la gente del exterior. Wally y Jesse estaban ahí por Zoom, yo estaba ahí por problemática.
Así que para cuando alguien llamó a la tablet, Jesse me avisó y los tres estábamos pegados a la pantalla viendo del otro lado a Joe y a Wells.
—¿Ya podemos salir?—. Preguntó la muchacha a su padre.
—No—. Dijeron ellos del otro lado.
—Oigan, yo...—. Apreté los labios cuando colgaron y solté un bufido, golpeando una de las paredes con coraje.
[•••]
Golpeaba una de las paredes que se encontraba cerca de mí con una pequeña pelota, buscando quitar el estrés y la ansiedad que tenía en el cuerpo.
La cosa era que, mi propio hermano me había noqueado para encerrarme en una habitación de 7 metros por 4 metros que me estaba volviendo loca. La niña de Tierra 2, Jesse, leía bastante cómoda un libro sobre una de las hieleras que nos habían dejado con alimento.
Estaba volviéndome loca en ese lugar, desesperada por salir de ahí y buscar a Caitlin Snow. Necesitaba a esa mujer, con todas mis fuerzas, en verdad que si, la exigía mi cuerpo y mi mente. Y no podía tolerar la idea de si quiera pensar en el daño que Zoom le estaba haciendo. Podía morir, y yo no estaba haciendo nada para evitarlo.
—Ese muro no se abrirá para ti, ¿sabes?—. Se burló la hija de Harry del hijo de Joe, quien estaba desarrollando esa chispa hereditaria de los West de la necesidad de salvar a la gente y ayudar, sin importar el costo.
También estaba desesperado.
—Podría—. Habló el muchacho.
—Sí, créeme. No lo hará—. Dijo ella con sencillez, dejando su libro de lado.
—No deberíamos estar aquí. Deberíamos estar con ellos—. Susurró el de chaqueta negra, como si tuviese miedo de decirlo en voz alta.
—Tienes razón—. Solté un bufido, con la cabeza recargada en el muro mientras mi mano jugaba con la pelota. —No entiendo por qué nos pusieron aquí, no hacemos daño allá afuera—. Sonreí de lado, buscando serenar el ambiente que ambos chicos tenían.
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Leah. | Caitlin Snow. | En Proceso.
Fanfiction"I don't wanna be your friend, I wanna kiss your lips" Después de la pérdida de tantas personas en la vida de Barry Allen, Iris West decide que lo mejor para animarlo a él y al equipo Flash, es traer a su hermana una vez más a Central City. Lo que...
