Una vez compruebo que me he alejado bastante de cualquier presencia humana, me detengo y tras recuperar el aliento apoyada en un árbol , comienzo a escalarlo.
Agarro con las manos una rama baja y haciendo fuerza con ellos logro subir mi cuerpo. Apoyo los pies en la rama y agarrándome al tronco miro hacia arriba en busca de una nueva rama.
Cuando encuentro una y decido que aguantará mi peso , repito el mismo proceso : la agarro con las manos e impulso mi cuerpo.
Hago esto unas cuantas veces más hasta que llego a la parte alta del árbol , donde las ramas fuertes y gruesas empiezan a escasear.
Muevo la mano que tengo libre entre las hojas intentando encontrar el fruto de dicho árbol. Toco cosas redondeadas y arranco un manojo de ellas.
- ¡ Bellotas ! - exclamo emocionada y miro a mi alrededor en busca de más . Cojo dos pares de puñados y tras guardarlos en el saco marrón subo un poco más , hasta colocarme en la última rama del roble. Aquí hay muchas más con las que relleno hasta arriba mi pequeño saco. Tiro del cordel cerrándolo y hago un nudo. Después me lo echo a la espalda y asomo la cabeza entre las hojas de la copa del árbol.
El viento que abajo era casi inperceptible azota ahora mi rostro con fuerza , balanzeando la rama sobre la que me sostengo . Me aseguro de estar bien agarrada y contemplo aquello que me rodea.
A mi izquierda se extiende el bosque , tan grande y espeso que apenas puedo distinguir el final.
A la derecha se encuentra nuestro asentamiento , pequeñas cabañas de madera situadas en un claro , en forma de círculo.
Y más allá, puedo ver las primeras instalaciones de los tikyls. El sol atraviesa los cristales de su ciudad y todo lo que consigo ver es una gran masa blanca deslumbrante.
¿ Cómo será la vida allí ? ¿ Estarán trabajando como yo ? ¿ Tendrán que hacer los jóvenes la ceremonia ? ¿ Cómo se comportarán ? ¿ Serán activos y aventureros ?
- Adoran las cosas materiales. Son superficiales , astutos y perspicaces .
Asiento con la cabeza. Esa es la teoria . ¿ Espera he hablado en voz alta ? Miro hacia abajo y veo al representante jefe mirándome. Me tambaleo sobre la rama y me aferro a otras para no caer.
- Por poco me caigo por tu culpa representante jefe - frunzo el ceño y tras echar una última mirada a la ciudad de cristal bajo poco a poco del árbol.
- Disculpa , pero apenas quedan cinco minutos. La gente está regresando ya al punto de reunión para descargar sus cosas. Vas un poco tarde.
- No si me doy prisa - salto del roble cuando quedan unos tres metros para llegar al suelo.
- ¿ Te has hecho daño ? -me pregunta preocupado mirando mi tobillo.
- No - miento ignorando las punzadas de dolor.
- Ya claro - se le forman unos hoyuelos al sonreír y no puedo evitar reírme al verlos. El frunce el ceño pero no dice nada - ¿ Has cogido algo o te has pasado jugando toda la mañana ?
- No estaba jugando - me enfurruño y le tiro el saco de bellotas - ahí tienes.
Él lo abre y coje un par . Se las mete en la boca y las mastica.
- Están buenas , bien hecho.
- Gracias , ¿ he trabajado bien ? - resoplo recordando el saludo habitual.
- Muy bien - suelta unas risas y me uno a ellas.
- ¿ Cómo sabías que iba a estar aquí ?
- En realidad no lo sabía exactamente, pero por cómo te echaste a correr supuse que no te ibas a quedar cerca- se encoje de hombros y me mira curioso - ¿ Por qué te vas tan lejos ?
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AL LÍMITE
General FictionUn día más en el paraíso. Recién empieza la tarde y todos durmiendo la siesta. Tengo ganas de moverme . Pero me tengo que contentar con agitar la pierna una y otra vez. Me siento atrapada . Me da miedo pensar que, después de la ceremonia , estaré...
