Capítulo 4

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Una vez salgo al pasillo de paredes y suelos hechos de placas blancas, espero a que la puerta se cierre tras de mí sin hacer sonido alguno y sigo las indicaciones que me da el reloj. Vibración por la parte de la derecha de la muñeca , tomo el camino de la derecha. Vibración por la parte de la izquierda de la muñeca , giro hacia el otro lado. Así sucesivamente.

Sonrío a las demás personas que hacen los mismos procesos que yo. Algunos miran sus relojes cuando vibran , otros simplemente clavan la vista al frente y se mueven rápidamente en cuanto sienten la vibración.
Básicamente es como un GPS. Sólo que no somos máquinas , si no personas.

Dos pitidos en el centro del reloj me anuncian que he llegado a mi destino.

Deslizo mi dedo pulgar por la pantalla curvada y finalizo la operación.

Muevo mi identificación por el lector y el cristal se abre con un nuevo " que tenga un buen dia " .

Lo tendre - pienso incansable una vez más y me siento en mi mesa de trabajo.

- Buenos días - saludo mirando a los hombres y mujeres de mi alrededor.

- Buenos días John - responden todos sincronizados , y no puedo evitar formar con mis labios una nueva y deslumbrante sonrisa.

- ¿ Necesitan ayuda ? - pregunto amablemente paseandome entre las mesas. Normalmente paso la primera parte de mi tiempo echando una mano y después me dedico a inventar mis armas.

- John , si no le importa , ¿ podría echarle un vistazo a este procesador ? - me llama una chica con el pelo color avellana.

- Claro , ¿ puede pasármelo por favor ? - alargo el brazo para coger el objeto y lo tanteo con las manos - el cable r3 está roto , déme un segundo que se lo arreglo.

Vuelvo a mi mesa y saco la pequeña caja plateada. La abro y coloco el procesador averiado en su interior , y en el panel de control que aparece en la tapa selecciono " Microprocesador" y dentro de este " cable averiado ".

" Número del cable que es preciso reparar " pide el aparato y respondo " R3 ".

Cierro la caja y cuando vuelve a abrirse las pequeñas herramientas ya han hecho su trabajo.

- Aquí tiene señorita - le dejo el procesador sobre la mesa de cristal - Era una avería muy sencilla , me sorprende que no la haya podido encontrar.

-Disculpe , hoy no estoy muy centrada - levanta la mirada de la mesa y me muestra una bonita sonrisa.

- No tiene importancia . Si necesita algo más solo tiene que avisarme - se la devuelvo y regreso a mi mesa para empezar a construir.

AL LÍMITEDonde viven las historias. Descúbrelo ahora