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#2番 ❞
Omniscient;
La de cabellos rosas se encontraba con absoluto aburrimiento, aquel salón lleno de demonios de diferentes rangos la estaba atosigando, y para colmo aún no se presentaban los dichosos próximos marido y mujer.
Su intento de tomar de su copa de vino se vió interrumpido por la llegada de Carmilla Carmine, su gran amiga, junto a Zestial.
─ Querida Sakura, que gusto verte aquí. -Zestial fue el primero en hablar-
─ Hola Sakura. -sonrió Carmine-
─ Zestial, Carmilla, que gusto verlos. -con una leve sonrisa inclinó su cabeza levemente- no tenía opción más que obedecer a Lucifer... -rodó los ojos con fatiga, y tomó un poco de aquel líquido rojo de su copa de cristal-
─ Te entiendo, normalmente estas fiestas así de pobladas no me gustan, pero era eso o morir. -Carmilla tomó de su copa-
─ Oh vamos, no está tan mal. -Zestial río contagiándolas de su carcajada-
Sus risas cesaron al momento en el que se anunció la llegada de los dos demonios por por los cuáles se habían reunido tantas almas.
Lucifer Morningstar y Lilith Magne se presentaron, soltando una espesa neblina rojiza, así, llamando la atención de todos los demonios presentes.
─ Estamos aquí reunidos para presenciar la Unión de estas dos almas pecadoras, Lucifer Morningstar y la bella Lilith Magne, ahora, procederé con los votos.
─ Yo, Lucifer Morningstar, te recibo a ti Lilith, para ser mi esposa, para tenerte y protegerte de hoy en adelante, para bien y para mal, en la riqueza y en la pobreza, en salud y en enfermedad, para amarte y cuidarte hasta que la muerte nos separe. -el de hebras rubias pronunció cada palabra mirando con amor a la de ojos rosas-
La de cabellos rosados al ver esto simplemente apartó la mirada, algo no iría bien en ese matrimonio, no sabía por qué, solo lo sentía.
─ Yo... Lilith Magne, te recibo a ti Lucifer para ser mi esposo, para tenerte de hoy en adelante, para bien y para mal, en la riqueza y en la pobreza, en salud y en enfermedad, para amarte... y cuidarte hasta que la muerte nos separe... -la mujer desvío la mirada algo que pocos se pudieron dar cuenta, ni el propio Morningstar al estar con los ojos nublados de lágrimas.-
─ Como no hay nadie que se oponga. -Lucifer miró hacia todos lados con su apariencia más demoniaca- los declaro, Marido y Mujer. Pueden besarse.
Aquellos no perdieron el tiempo y estamparon sus labios, el más bajo teniendo que ponerse de puntillas.
Todos los demás demonios aplaudieron a los comprometidos, algunos con más ánimo que otros.