Epílogo

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Los finales felices no existen eso me decía yo todas las noches, todas aquellas noches que habia pasado asustada, llorando o enojada, pero eso simplemente dejo de importar ahora, y está vez me concentrare en el presente, este presente que la vida me esta otorgando.

Se que hice cosas malas, que lastime mucha gente pero puedo llegar a desear la felicidad incluso habiendo hecho todo eso?, aún me lo pregunto algunas veces y hoy mientras dormía junto a el en sus brazos aún me preguntaba y cuestionaba si era lo correcto, si era correcto sentirme tan tranquila, si estaba bien sentirme amada, si estaba bien amarlo.

Aquellos pensamientos tristes y oscuros invadian mi mente, solo bastaba tenerlo cerca para que se esfumaran y paz llegara a mi cabeza, aún no entendía por que, y tal vez Gaara se daba cuenta y de inmediato se acercaba a mi dandome amor y cariño.

Desde aquel día en que no lo aleje el se había vuelto mucho más cariñoso, la mayoría de las veces simplemente se acercaba me rodeaba con sus brazos y hacia que recostara en el sofá con el encima de mi simplemente abrazándome y acurrucandose en mi pecho, me gustaba aquello aunque no entendía el por qué lo hacía.
Solo hacia eso, nunca ame había pedido otra cosa, algunas veces solo me miraba a los ojos como si pidiese un beso y por supuesto que no podía negarle eso.

Aún era insegura pero estar con el me traía cierta paz que no encontraba en algún otro lugar, era recorfortante y el afecto que me daba me gustaba, pero a veces sentía que me aprovechaba de el y no contribuía suficiente a lo que el me daba.

Continúe acariciando lijeramente su cabello, sabía que el estaba despierto a pesar de su respiración tranquila.

-Gaara... Te quiero...- susurré con tranquilidad y el en cambio simplemente hizo un ruido de satisfacción y se apretó más hacia mi

-cuanto?... - pregunto en un tono suave y medio juguetón, aquello solía Acer lo bastante y siempre lograba ponerme nerviosa pues mi mente comenzaba a volar hacia otras cosas.

-mucho... Te quiero mucho...-Dije abranzandolo fuerte para evitar que se levantará y mirara mi rostro sonrojado

Pude escuchar una pequeña risa de él, su ternura y afecto eran demasiado para mí corazón.

- puedes casarte conmigo y estar a mi lado...- solté aquello que había querido desde hace mucho, era poco convencional que yo como mujer hiciera la propuesta pero no me importaba, estaba segura de ello y le quería.

Levantó un poco su cabeza mirándome, el sonrojo en sus mejillas lo hacían verse más lindo y aquella sonrisa de felicidad le acompañaba

-por supuesto que si...






Heridas (GaaraxLectora)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora