CAPÍTULO 1

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Las hojas del cerezo caen cuando ha llegado su tiempo de partir o ¿Cómo debería decir cuando un ser querido ya no está aquí?

Lo único bueno de todo el dolor, es saber quién eres.

Pero....
¿y si no lo sabes?

Es como decir soy un pollito de colores y mentira no es, soy una persona frágil y muy sentimental. Pero no sé quién soy.

Soy....

¿Quién soy? No lo sé, es como una pregunta sin respuesta. Y lo peor es que  desde pequeña me lo han preguntado.

"¿Quién eres pequeña?"

Y no he hecho nada más que responder.

—Soy Sakura Díaz Kellen.—

Eso me atormenta desde que tengo memoria, por que no se que responder o cuando alguien pregunta ¿Qué quieres ser de grande? Mi respuesta no siempre será la misma.

Pero para mi mala suerte no soy más que la antagonista y que el mundo no gira alrededor de mí, sino que en otras personas. En cambio yo, mi historia no existe....

Siempre seré la mala y los otros, los buenos. Se supone que en mi historia soy yo, pero en realidad son todo ellos. Nunca seré la protagonista, eso está claro.

O tal vez lo soy, pero no me he dado cuenta.

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Mi Nombre es Sakura, si como el cerezo.  Mis padres me llamaron así debido a que mi madre amaba ese árbol que plantaron en el patio de la casa y justamente el día en que florecio, fue el día en que nací.

Habían dicho que fui una bendición.

Mentira....

Nunca fui el tipo de persona que tuviera las palabras exactas en el momento correcto y para hablar de momentos importante tampoco, ni mucho menos tengo la confianza suficiente.

Tuve un terrible pasado.

Pero ya es momento de aprender a soltar y dejar fluir lo que tenga que pasar, pero aún no es el momento, aun me duele. Recuerdo muchas cosas y a la vez otras no tanto.

Tengo el don de recordar lo malo y olvidar lo bueno.

—¡Sakura, date prisa llegaras tarde de nuevo!— grito con una voz firme y profunda, mi madre. Aquella mujer que sube desde los escalones.

Si, ella era mi madre. Amanda Kellen, una apasionada ama de casa y una mujer que parece ser la mejor madre de familia y lo es, no me quejo. Pero, cuando se enoja me llena de miedo.

—¡En un momento bajo, mamá!— mencione apresurada para salir de mi habitación amarrado mi cabello castaño en una coleta alta, a los pocos segundos me tope con ella en los escalones.

Como era costumbre me miró, me examinó de pies a cabeza e hizo un gesto de desagrado. Lo supe por su expresión, la conozco lo suficiente o al menos eso creo. Aveces me pregunto a mi misma ¿Qué le molesta? Mi aspecto, mi vestimenta, mi comportamiento,  mi habla. Todo.

PRIMERO YO (La versión de Sakura) [En Curso/actualizando]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora