CAPÍTULO 8

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Había pasado alrededor de tres meses desde que hemos estado saliendo con los demás.

Fue algo torturador.

Rose y Yair solían llevarnos a bares a pesar de ser menores de edad. Aún que pronto cumplieramos los dieciocho años, no podíamos beber aún. Casi siempre llevábamos a Rose a casa demasiado ebria al igual que Yair. Lo único bueno era que Yair tenía auto, nos facilitaba la tarea de llevarlo a casa.

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Aún estábamos en clases faltaba poco para las vacaciones de verano. Era un alivió.

—Aún tenemos que ver lo de la fiesta de bienvenida de tu hermano darling, tu madre no las sentenció la última vez.— dije algo agobiada mientras posaba mis brazos en los barandales.

—Esta todo listo.— murmuró el sentado viendo a mi dirección. —Para eso aun faltan dos meses.— suspiro pesadamente al recargar la cabeza en el pilar.

—si, por que la fecha que quizo tu madre no estaba disponibles, eso no salva. — la mire de reojo viendo a todos los estudiantes jugando en la parte baja. —El tiempo pasa volando.— murmure.

—¿Tus padres aún siguen investigando que tienes?—

—Al parecer lo saben pero no me lo han dicho, me llevaron a que fuera hacerme más estudios.— dije con un suspiro melancólico. —Me voy a morir.— intenté bromear.

—Ya te he dicho que no eres buena haciendo eso.— lo dijo con preocupación. —Sino, a quien molestaré.—

Sonreí, sinceramente estaba un poco preocupada y a la vez algo desanimada. Había pasado menos tiempo con él.

Lo único bueno era que gracias por obra divina no aceptaron a Rose Bruckyn en esta escuela, es el único momento en las que puedo hablar con él sin interrupciones y sin que... sin que lo estuvieran besando...

Él nunca le correspondió los besos que ella le daba.

Sinceramente me daba curiosidad...

Cuando lo tenía cercas no podía evitar sentir mi corazón palpitar al mil y que mis palabras fueran aún más torpes que de costumbre.

No podía evitar sonreír al verlo.

¿Qué me esta pasando?

Dielgo solo es mi amigo, casi como un hermano para mí.

—¿Qué me vez?— me cuestiono.

—yio... yio... digo yo... nada...— torpemente mire a otro lado.

—¿Tan guapo soy?—

—Vaya que ser popular se te sube a la cabeza.— dije después de reir ante lo que él había dicho.

Ya habíamos pasado a nuestro segundo año de preparatoria,  el tiempo se nos fue volando. De hecho dentro de poco comenzaríamos con el tercer y último año....

—Quelía... digo quería preguntarte algo... ¿Vas a participar?—

Él me miró extrañado como si no supiera de lo que estaba hablando. Lo mire y me acerque a Diego con toda tranquilidad viendo como agitaba su melena oscura.

—El intercambio.— murmure.

—No me interesa.— hablo con mucha confianza. —prefiero terminar mis estudios aquí que en otro país.— me miró sin mostrar emoción alguna.

—Pero es una gran oportunidad, Dielgo debes ir y aprovechar. Se que serás uno de los cinco elegidos, eres un gran dibujante y en ese lugar vas aprender mucho más. Además podrás poner a prueba el idioma que sabes.— le insistí algo confusa al final.

PRIMERO YO (La versión de Sakura) [En Curso/actualizando]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora