CAPÍTULO 3

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"No va a pasar nada",  eso es lo que siempre te dicen cuando saben que no es así. Quieren brindarte la confianza pero tu no puedes.

—¿Otra vez solo?— pregunte detrás suyo.

—¿Otra vez aquí?—Respondió con otra pregunta. —Que yo recuerde sueles comer en el salón.—  hizo un ademán mostrando su molestia pero al notar mi expresión sacudió su cabello. —Anda, sientate aquí.— sonrió ligeramente al ver como mi cara se iluminaba con una sonrisa.

—Gracias. Es que creí que no trairias tu almuerzo, te prepare uno.—

—Traerías.—

—¿Perdón?— conteste ingenuamente.

—Así se dice, traerías y no trairias. Pero gracias.— murmuró tomando el almuerzo de mis manos.

—Oye Dielgo—

—Mmm.— se limitó a mirarme de reojo. —Habla rápido.—

—Solo quería saber de ti.— murmure para seguir almorzando.

—Inicia tú.— sugirió sin mirarme.

—Cuando cursaba el cuarto grado de primaria. Fui una de las mejores alumnas pero, sufría problemas y no solo por mi aspecto físico. Uno de ellos era la dislexia, ese problema me orillo a muchos líos con mis padres. Y era un blanco fácil para mis compañeros.— murmure no muy orgullosa de ese pasado.

Mi infancia fue algo difícil.

Mientras hablaba con él, recordaba como era en ese entonces. Era como volver a vivirlo.

—Ahora es el turno de su compañera Sakura, adelante.— dijo aquella maestra con una cordial sonrisa que hacía resaltar sus hoyuelos.

—Pase al frente de clases. Frente de todos ellos. Me aterraba la idea de equivocarme, todavía no comenzaba y sentí mucha presión en mi interior.— le comentaba poniéndome una mano en el pecho.

Recorde como mi respiración era un poco agitada esperando las risas verdaderas, debido a que mi imaginación jugo en mi contra y empecé a imaginar esas risas.

No puedo..
Ya no, por favor… paren… por favor, ¡Ya basta!

No paraba de gritar mi subconsciente, eso me llenaba de miedo.  Ya no quiero oír risas. Ya no, pero fui yo quien las creo desde un inicio.

—B-bueno yo… yo habrare de…— decía con miedo y con las risas esperando a equivocarme y para mí desgracia así fue. Todos empezaron a reírse.

—Habrare— la maestra recalco mucho la palabras que provocó que las risas aumentarán.

Apreté con todas mis fuerzas el cuaderno que sostenía, era rosa y rayado con dibujos de flores con tinta de lapicero azul. Me sentí pequeña ante ellos, me sentí verdaderamente mal por haberme equivocado que incluso quería llorar. Y solo pude oír como mis compañeros murmuraban muchas cosas de mi. Eso me hirió aún más.

—El crima a llegado a su punto donde hay una gran diferencia de antes y ahora.— seguí leyendo mi investigación hasta culminar y pasar a mi asiento.

Lo peor era que siempre volvía con la cabeza caída.

—Desde que pase a leer frente a todos, frente a ellos. Cada vez en el aula resonaba mi nombre y con la pregunta— baje un poco la mirada antes de seguir. —"¿Ya la vieron?" —

—Murmuraban a tus espaldas. — contestó de una manera cortante. —Y aún lo hacen, ¿Cierto?—

—Si, he oído comentarios respecto a mi lento aprendizaje...— sinceramente creí que rompería en llanto. Pero pude contenerme. —además de excluirme en sus grupos de amigos.— finalice fingiendo una sonrisa.

PRIMERO YO (La versión de Sakura) [En Curso/actualizando]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora