Una gota

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Uffff no imaginan lo que está por venir, lo que está por pasar cambiará el mundo de nuestras protagonistas.

Solo quiero recordarles que en esta historia Kara y Lena son mentirosas patológicas.

Y muchas gracias por su apoyo, por sus comentarios, he disfrutado bastante escribir este fic con sus escenas calientes porque creo que es la primera vez que hago algo así y siento que no me ha ido tan mal, sin más que lo disfruten.

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La princesa quería partir de inmediato luego de su descubrimiento, pero para su mala suerte la arquera comenzó con su periodo, después la bruja al día siguiente, la sincronización llevó a las cuatro a seguir una tras otra y quedarse una semana en el asentamiento del pueblo Loryt, como la gente que amablemente las acogió dijo que se reconocían.

Kara tampoco la pasó bien esos días con Acrata como única compañía, entrenándolo, entreteniéndose de alguna manera ya que estaba harta de no poder estar cerca de Lena, con los ojos de todos encima de ellas, pues la gran anciana Veta difundía su leyenda entre los lugareños con las futuras dueñas del mundo. Eso era otra cosa, cuando les reveló parte de su destino fue para temblar de miedo y pese a que solo tenían la oscura intención de hacer lo que fuera necesario para ser libres, al parecer eso solo era el principio de algo que no podían detener.

Cuando Diana al fin ve que su periodo termina, anuncia que mañana partirán por lo que les ordena que se vayan a dormir temprano, ya que por suerte no necesitan vigilar por estar en el asentamiento. Ella si se duerme, más su equipo se escapa, Donna a beber, conocer un poco estás exóticas tierras y su gente, Andrea también parte por su lado, por lo que la pareja aprovecha para al menos poder besarse.

Entre las formaciones rocosas encuentran el escondite perfecto. La bruja Luthor se aferra a la cabellera rubia, bajándola hasta su altura para poder probar sus labios, podría hacerlo todo el día, a una parte de ella no le gusta que la guerrera este haciendo otra cosa que no sea amarla, adora la piel caliente de sus mejillas, su lengua acariciando la suya, su cuerpo arrinconándola contra la pared de piedra.

Aún está grabado a fuego cuando la conoció, mucho más joven, con su armadura aferrándose a sus fuertes hombros, tosca pero educada; cuando les dieron tiempo para conocerse la llevó de la mano para que conociera el pueblo que sería su hogar, el terreno donde levantaría su cabaña con sus propias manos. La siguiente visita en su casa, Kara valiente exploró la meseta donde vivía, hizo un esfuerzo por entender su cultura, sus gestos, a escucharla sin hablar. Se volvieron adictas a la presencia de la otra, a buscarse, yendo y viniendo por el camino, a encontrarse a la mitad por la urgencia de estar juntas, fue una pena que tuvieran que esperar a que ella encontrara un hechizo o pócima para evitar que se les relacionara con el más grande escándalo social que podía haber, por qué si fuera por ella habrían empezado a hacerlo desde el mes en que se conocieron.

La bruja no solo estaba lista para unir su vida a la rubia, sabía la configuración de las familias del clan Kryptoniano, como tomaban decisiones, sobre sus ritos y tradiciones, su forma de cazar, como entendían el mundo para ser digna, digna de ella. Tal vez es la hechicera más experimentada en combate así como la de hígado más resistente por convivir tanto con guerreros, pero eso también le permite entender a su amada, sabe por que se ata la daga a la altura del pecho en lugar de la cintura, conoce el tipo de tela de la que está hecha su capa y ¡Por que interrumpe los increíbles besos que se están prodigando! Para voltearla contra la pared, empujándose así contra su trasero mientras le besa el cuello.

Lena gira los ojos con fastidio, tres palabras: Como un animal.

-Kara...

La hija de Zor-El deja de presionarse, abandonando beso a beso su cuello hasta terminar con la frente recargada en su espalda, calmando su respiración en lo que todavía con sus cuerpos juntos la sostiene de la cintura.

El grial de piedraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora