4 .Broma Cruel.

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Tenía que ser la broma más cruel y maldita del mundo, es que no podía tener otra explicación.

-Papi?- preguntó mirando fijo a quien le sonreía con sus ojos, tembló- pa, papi eres tú...- levantó su mano y tocó la cálida y suave mejilla del hombre frente a él, la conexión fue inmediata, su lobo corriendo feliz aullando el nombre de quien le dio la vida.

Pasó como una película, el día que lo vio salir de su cuerpo, cuando abrió sus ojos, su primera palabra y pasos, su rostro de niño consentido en los brazos de Nam, y ahora verlo así, más maduro, pero conservando la inocencia, cerró los ojos y sintió el golpeteo de su corazón, así como el de su cabeza.

-Nam esto no puede...-

-Jimin eres tú?- habló el mayor llamando la atención de quien parecía caería al suelo en cualquier momento, otra vez.

-Llevémoslo a la habitación, aquí estamos llamando mucho la atención- mirando alrededor, como algunas personas se estaban acercando, entre Nam y Jin lo tomaron y a paso lento lo llevaron hasta su hotel, pidiendo de paso un botiquín para atender un rasguño que este se había hecho al caer la primera vez.

Se recostó en la cama, y soltó el aire, la cabeza le punzaba, es que era mucho que procesar, imágenes y voces llegaban a su mente, siendo la de esos dos la más repetitiva, Suga y Yoongi.

-¿Qué pasa?-

-Quiero vomitar yo...- se levantó y antes de que cualquiera pudiera hacer algo, el rubio devolvió lo poco que tenía en el estómago.

-Traeré algo para limpiar- Jin temblaba, a sus ojos eso parecía ser un fantasma que estaba acosándolos, o bien un sueño con toques de pesadilla.

-Ayuda a Jin cachorro- hablo tranquilo, mirando a Agust, que no podía apartar sus ojos de su padre, ¡por dios! Su padre omega estaba allí, respirando, y también vomitando, pero vivo, sentía su calor y su aroma dulce, asintió lento y caminó hasta donde Jin estaba buscando un trapo y una cubeta que había visto en el baño- mejor?-

-No lo sé, todo da muchas vueltas, y mi cabeza parece que va a explotar- era él, las mismas marcas y gestos, su forma de hablar y de moverse, era sin duda su difunto yerno, bueno, ya no tan difunto.

-Jimin- el menor lo miro, reconociendo así aquel nombre- como es que estás aquí?- vio la confusión en sus ojos- te creímos...-

Los dos oyeron el vibrar en el bolsillo del menor, qué rápido metió sus manos para tomar su móvil, donde claro se leía "papá llamando" y fue que las piezas encajaron, abriendo los ojos a tope, mientras otra arcada subía por su garganta, logrando al menos correr esta vez para llegar al baño justo cuando Jin y Agust, salían.

Nam tomó el móvil, y cuando este dejó de pitar, vio aquella foto que lucía en la pantalla, quedando de piedra.

-Donghae- susurro.

[El padre de Jimin murió en una pelea en un casino, parecía ajuste de cuentas, es lo último que pude averiguar de el]

Recordó aquella charla que tuvo con Boun, cuando pidió saber más del menor, no quería creer que el amigo de sus hijos les había mentido o tenía al menos algo que ver con todo esto, nuevamente el móvil pito, llamando la atención de todos.

-Nam...-

-Saca a Agust un momento, llevarlo por medicina para las náuseas- Jin entendió, su pareja quería saber qué pasaba.

-Ya regreso- se acercó y dejo un beso en los labios de su destinado, qué feliz respondió- Agust acompáñame por favor, necesitamos medicina-

-Pero Jin, yo quiero quedarme junto a mi padre, no quiero dejarlo...-

-Por lo mismo cachorro, vamos por la medicina y después te quedas a su lado, sí?- asintió de mala, oyendo como el rubio aún luchaba por controlar lo poco que había aún en su estómago.

-Sí- Cuando la puerta se cerró, Nam camino hasta el baño y miro al rubio, que estaba enjuagando su boca.

-Quién eres?- pregunto calmo, tomando al rubio algo desprevenido, que se giró rápido para ver la seriedad en los ojos del mayor, esa que bien recordaba, el día que pensó que huir con su pequeño era buena idea.

-Jimin, me llamo Park Jimin, aunque...- mordiendo su labio- desde hace un tiempo mi apellido pasó a ser Min- sonriendo, ya recordaba bien a sus alfas.

Nuevamente el móvil pito.

Nam le dio el móvil y este lo vio con dolor, lo último que recordaba fue entrar a pabellón el día que sus dos cachorros decidieron salir, nuevamente sus ojitos se abrieron llenándose de lágrimas, mirando a Nam con desespero, tocando su vientre.

-Mis, cachorros donde están?- ahora fue Nam quien lo miró interrogante- suegro donde están mis bebes, que paso con ellos...-

-No recuerdas lo que pasó?- negó, se sentía confundido, angustiado, molesto, quería gritar, pero a la vez solo guardar silencio, cuando nuevamente el móvil pito Jimin lo apago, y lo tiró al suelo- ven muchacho tenemos mucho que hablar-

Caminaba rápido, con la bolsa en sus manos, tirando de la mano de Jin que buscaba ir más lento, dando tiempo a Nam de averiguar qué estaba pasando.

-Vamos Jin, quiero llegar pronto y hablar con mi padre, llamar mis padres y decirles que está vivo...-

-Agust- se detuvo, deteniendo al menor que lo miró.

-¿Qué pasa?-

-Cachorro, tienes que tener en cuenta que esto puede ser solo una broma o no sé, solo alguien que se parece mucho a él- el lobo del menor rugió.

-Por qué dices eso, crees que no reconocería a mi padre!?-

-No es eso, solo digo que no te emociones tanto por algo que no sabemos que es, Jimin murió hace 6 años todos lo vimos en esa urna amor, y no quiero que te ilusiones con algo que puede fácil ser una confusión- se soltó- Agust...-

-Es mi papi Jimin, lo sé, mi lobo me dice que es él, volvió de la muerte para estar conmigo y mis hermanos yo lo sé!- romperle la ilusión a su pequeño, eso no era una opción para Jin.

-Solo tómalo con calma, sí, veamos que pasa antes de hacernos ilusiones y más aún de llamar a Suga y Yoongi-

Cuando llegaron a la habitación vieron a Nam, hecho un mar de lágrimas abrazando al rubio que también lloraba, Agust camino hasta ellos y se unió al abrazo, haciendo que Nam dejará su lugar para dárselo a él.

-Papi...- se abrazó a su hijo que cerró los ojos, olisqueando fuerte, mientras Jimin, buscaba las palabras para decirle a su hijo que jamás murió, que fue el egoísmo de una persona, la que los separó por tantos años.

Cuando Jin miró a Nam, supo que si era verdad, Jimin estaba de regreso, y si bien no comprendía cómo, se sentía feliz, por ellos, por Agust, por Yeonjun, Por Yonji, en especial por esos dos que a pesar del tiempo no habían podido seguir adelante.

-Que dios guarde a quien causo todo esto, porque no vivirá en paz, cuando esas bestias se enteren- susurró.

Estaba en su estudio terminado unos papeles, le dolían los ojos por el sueño y el pecho por alguna otra razón, soltó un suspiro y miro aquella foto, esa que nunca dejó su escritorio, sonrió enamorado y se dispuso a ir a su habitación.

Escucho el pitar de su móvil viendo el número de su padre.

-¿Qué pasa cómo van las vacaciones?- sonrió, sonrisa que fue desapareciendo poco a poco dejando una mueca algo curiosa- que dijiste?-

~Deben venir a París, hijo- dijo Nam- tú, Yoongi y los cachorros, es urgente~

Y fue así como al día siguiente la familia Min se disponía a salir de viaje por primera vez con los cachorros, acompañados, claro por, Jungkook, Tae, su pequeño Soobin, Prem y en especial Boum.

Espero tengan el corazón sano familia Min, porque se llevaran la más grande de las sorpresas.

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.Acróstico 2.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora