Se me nublaba la vista mientras intentaba enfocarla hacia la persona que me hablaba. No había duda alguna, aquel era Luffy... mi amado... amado niño...
Miré hacia un lado donde yacía sólo un montón de arcilla esparcida por el suelo mientras sentía que unos cálidos brazos rodeaban mi cuerpo y me cubrían con el abrigo... Lo noté algo diferente, parecía nervioso... Pero no, no eran nervios... era miedo, me daba la impresión de que estaba asustado.
—Estás herido—me dijo mientras su mano se posaba en el lugar en que la bala había atravesado mi cuerpo y su pequeña mano se empapaba con mi sangre.
— ¿Qué...qué estás haciendo aquí...?—Pregunté dificultosamente, me estaba costando mucho trabajo poder respirar—. Si Doflamingo te encuentra...
—Ahora eso no importa...hay algo que debo decirte...pero antes salgamos de aquí—me dijo, y me ayudó a levantarme.
—Mi padre estuvo siguiendo tus pasos al igual que Shanks... ese Shanks es un idiota por no decirme dónde estabas y lo que estabas haciendo... —infló sus mofletes cual niño refunfuñando.
Me ayudó a mantenerme en pie unos momentos antes de empezar a caminar, a lo vi que hacía un leve gesto de dolor.
— ¿Cómo... cómo es eso de que tu padre estaba vigilándome?
—Es extraño... —me respondió mientras dejábamos la sala y corría junto a mí con la clara idea de saltar por la ventana.
No me cansaba de mirarlo, lucía más cansado, pero seguía siendo mi niño de siempre cuando vi la expresión de enfado que solía regalarme cuando se molestaba conmigo por alguna tontería.
Saltamos desde la ventana, y me confié en que expandiría su cuerpo como solía hacerlo cuando se caía.
Sin embargo caímos contra el duro concreto desde una altura que creo yo era de al menos tres metros... y mientras caíamos, quité la bala que había entrado a mi cuerpo cuando aquella cosa que imitaba a mi amado me había disparado.
Sí que dolió esa caída, pero al menos a mí Luffy no le pasaría nada, su cuerpo de goma lo hacía inmune a esta clase de cosas, sin embargo, cuando me volví a verlo tenía una expresión de dolor. Lo miré perplejo.
¿Qué estaba pasando? ¿Por qué hacía esos gestos de dolor? Era imposible que lo sintiera, siendo que su fruta lo libraba de eso.
No debía sentir dolor alguno, a menos que sufriera algún corte en su cuerpo o le hubieran herido mientras lo atacaban con haki, cosa que no vi en ningún punto de su anatomía, o al menos, que estuviera a la vista.
— ¿Torao estás bien?—Me preguntó, al notar mi mirada persistente en él.
—Estoy bien...—respondí algo cansado a la vez que le enseñaba la bala que me había quitado mientras saltábamos.
Tomó la bala en su mano y su rostro se volvió serio y molesto. Nos pusimos de pie, (yo con su ayuda) y llevó mi brazo por sobre su hombro.
— ¿Qué ocurre? —Me preguntó relajando un poco su rostro.
—A mí nada... ¿y a ti? ¿Hay algo que quieras contarme?
Apartó la vista hacia otro lado. Definitivamente no sabe mentir, algo va mal.
Empezamos a correr por el jardín del palacio y me extrañó no ver a nadie en esa planta, no me gustaba el escenario que se nos presentaba.
Llegamos al borde de la meseta y abajo no había más que caos. Explosiones en varios puntos de la mansión, y gritos de desesperación de quienes estaban cerca del lugar. También divise a Portgas-ya a la distancia. No me equivocaba, estaban ahí la mayoría de los amigos de mi amado, y no solo ellos, los estudiantes y compañeros de la universidad estaban ahí también, parecía un movimiento revolucionario en contra de Doflamingo.
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Mi Vecino
Fiksi PenggemarTrafalgar D Water Law es un joven que decide empezar su vida desde cero en un nueva ciudad, sin embargo los problemas parecen seguirlo donde sea que valla...
