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Capítulo 1

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Anika:

Estaba saliendo de entrenar y me encontré al idiota de mi hermano Adrik, mi querido mellizo. Aunque es un gran idiota, es mi otra mitad y lo amo, pero es un grano en el culo.

—Hola, manzanita. Adivina quién vino a la mansión.

—¿Quién?

—Dame dinero y te diré.

—Habla, o te voy a apuñalar con mi daga, idiota.

—Uy, pero qué humor. Bueno, bueno —Adrik suspira y ve hacia la puerta—. Vino tu querido Damián Rinaldi.

Cuando escuché su nombre me tensé. Damián: el protagonista de mis sueños o pesadillas, mi gran amor y mi peor enemigo. Y también otro idiota más. Damián prácticamente se crió con nosotros, ya que al ser el heredero de los Rinaldi tuvo que entrenar desde pequeño. Y no hay mejor lugar para entrenar que acá, en Rusia, y con la Bratva.

Desde pequeños entrenamos juntos. Claro que a Damián y a Adrik les tocó la peor parte por ser los próximos líderes de la mafia italiana y la rusa, pero yo no me quedo atrás. Mi entrenamiento también fue muy fuerte. Soy una máquina de matar y estoy orgullosa de eso.

Ser hija del Pakhan de la Bratva tiene muchos beneficios, pero también problemas. Soy la princesa de la mafia rusa y Adrik es el próximo Pakhan. Nuestro hermano menor, Vadim, no le interesa nada que tenga que ver con la mafia, pero también está entrenado por los mejores, como nosotros y como todos los que crecen en este mundo.

Voy bajando las escaleras junto con el idiota de Adrik cuando lo veo.

Esos ojos negros se quedan fijos en los míos y solo veo frialdad. Su mirada hace que se me erice la piel y me quedo paralizada en las escaleras, viéndolo fijamente.

Veo cómo se acerca y puedo sentir el calor de su cuerpo. Su perfume llega a mis fosas nasales e inhalo inconscientemente. Amo su olor. Al parecer se dio cuenta de lo que hice, porque trae una sonrisa de lado y eso me provoca miles de sensaciones.

Damián es la encarnación del mal. Es el mismísimo diablo y está buenísimo. Puto pelinegro italiano.

Escucho una risa a mi lado y sé que es el idiota de Adrik.

—Manzanita, creo que tienes un poquito de baba. Deberías limpiarte.

Ellos empiezan a reírse de mí y me pongo roja como un tomate.

—Cierra la boca, idiota —volteo a verlo y se sigue burlando— porque no vas a revisar si tu querida Mara no se está follando a cualquier cosa que se le atraviese.

Adrik borró su sonrisa y supe que le di donde más le duele. Mara es su "novia". La verdad, solo es una puta con la que se acuesta, pero él se encariñó con ella. Solo es una perra que lo utiliza por su poder y mi hermano es tan idiota que no ve eso. Vuelvo a ver al frente y veo que Damián está más serio que de costumbre. No entiendo el porqué hasta que escucho lo que dice:

—No digas malas palabras, diavolessa.

"Diavolessa".

—Yo puedo decir lo que se me dé la gana, idiota.

Oh, eso no le gustó nada. Veo cómo aprieta su mandíbula y sus ojos se ponen más oscuros de lo normal, cosa que me excita. Y sí, puede que esté mal de la cabeza, pero es que ¿quién no se pondría así con semejante dios griego?

Oscuro Deseo. (En edición)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora