Anika:
Llegamos a Inferno, es el club de Adrik. Damián fue el primero en llegar y nos estaba esperando. Cuando bajamos del auto entramos todos juntos. El lugar estaba repleto de personas como todas las noches. Algunas personas se nos quedaban viendo y otras, no tan valientes, apartaban la mirada. No todos tienen el valor para vernos directamente. Subimos a la zona VIP y todos se sientan en los sillones. Yo voy directo a sentarme al lado de Damián. Cuando estoy a punto de sentarme, se para de golpe y se va al lado de Adrik, en el sillón del frente. Me siento como si me hubieran enterrado un cuchillo en el pecho y tengo ganas de llorar. Elizaveta se dio cuenta y se acercó murmurando insultos para Damián.
—Maldito idiota —le saca el dedo del corazón—. Vamos, Anika, es hora de que empiece la fiesta.
Damián:
Desde que la vi en las escaleras tengo una puta erección. Y cuando bajó con el vestido que le regalé sentí que no podía ni respirar. Maldita pelirroja con cuerpo de muerte. Tiene el rostro más perfecto del mundo, su belleza es surreal y su cuerpo es de infarto. Tiene las tetas más perfectas y la cintura pequeña. Y su culo... Mierda, tengo que dejar de pensar en la bruja pelirroja. Es demasiado perfecta, pero lo que más me gusta de ella son sus ojos. Sus malditos ojos son los ojos más preciosos que existen. Tiene heterocromía: uno es un azul único que nunca antes vi y el otro es un gris claro. A Ekaterina no le gustan mucho sus ojos, aunque no lo dice, lo sé. Siempre le parecieron extraños, pero a mí me parecen fascinantes. Vuelvo a la realidad cuando veo que se baja del auto. No la veo hasta que termina de pasar y pongo mis ojos en su perfecto culo sin que se dé cuenta. Nos dirigimos a la zona VIP y veo cómo los hombres le lanzan miradas lujuriosas, y algunas mujeres también. Frunzo el ceño y me dan ganas de sacarle los ojos a todos los que la ven. Otros no la ven por miedo.
Pero no los culpo, hasta yo le tendría miedo a la pantera.
Anika tiene el rostro de un ángel, pero es un demonio con sed de sangre. Es mi diavolessa.
Terminamos de subir a la zona VIP y nos sentamos todos menos mi bruja pelirroja. En el momento que se dirige hacia mí me tenso de pies a cabeza. Mierda.
Me pongo de pie inmediatamente y me siento con el idiota de Adrik. Veo cómo se sienta y le veo las piernas. No tiene bragas. ¡Maldición! Cada vez que la tengo cerca no puedo pensar en nada más que quitarle la ropa y follarla sin parar. Puta mierda, tengo la polla dura todo por culpa de la pelirroja.
Necesito salir de aquí. Veo que Elizaveta la jala y se la lleva a la pista. Empieza a sonar una música que no reconozco, pero creo que ella sí, porque empieza a moverse al ritmo de la música. Veo cómo los hombres posan su mirada en ella y me hierve la sangre. Me paro de golpe y Adrik y Ares se ríen. Gruño.
—¿De qué se ríen, imbéciles? —malditos.
—De ustedes, Anika. Piensa que la odias y tú solo te la follas con la mirada —dice Adrik.
—Todavía no entiendo cómo no han follado —dice el maldito de Ares— de lejos se notan las ganas que se tienen.
—Más respeto, imbécil. Estamos hablando de mi hermana —dice Adrik.
Bueno, si supieras lo que pienso cada vez que hablo de tu hermana definitivamente no estarías nada feliz, querido amigo. Ellos empiezan a reírse otra vez y yo solo agarro un vaso de whisky y lo veo hasta el fondo.
La perra de mi madre se moriría si ve dónde estoy. Odia que venga a Rusia con estos idiotas y odia aún más que esté cerca de Anika. Siempre la odió por el simple hecho de que Anika es la única persona en el mundo que me importa. Hace dos años me envió a Alemania. Me tendió una trampa y me envió a un puto internado donde sufrí los peores dos malditos años de mi vida. Y no por las cosas que me hacían, porque eso no era nada comparado con mi entrenamiento en la Bratva. Fueron los peores dos años de mi vida porque estaba lejos de mi diavolessa.
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Oscuro Deseo. (En edición)
Romance"Ella tenía un rostro angelical, pero no te dejes engañar: esa era su arma secreta"
