Anika:
De verdad que odio a Verónica. No la mato por mi tío, pero eso no va a durar mucho. En cualquier momento le voy a pegar una de mis balas en el cráneo. No puedo más.
Todos los chicos me ven y sonríen.
—Yo te ayudo —dice Eli con una sonrisa gigante.
Cómo adoro a mi rubia, de verdad.
—Claro que quieres matarla, si se quiere meter con tu hombre —le dice Ares a su hermana y esta lo ve con ganas de matarlo.
Adrik se ríe y cuando posa sus ojos en Eli, estos le brillan. Él sonrió y se da cuenta, por lo que se pone serio y mira a otro lado. Papá vuelve a entrar en la cocina y parece que lo pisó un camión. Mamá viene detrás de él.
—Bueno, es hora de calmarse.
Cuando digo eso, mi madre pone sus ojos en mí y pensé que me mataría. Pero, en cambio, se acerca y me abraza.
—Principessa, te extrañé.
Princesita, te extrañé.
—Yo también, madre.
Verónica entra a la cocina y todos posan sus ojos en ella con ganas de matarla, excepto mi padre, que ni la mira. Este tiene sus ojos puestos en mi madre. Verónica se dirige hacia Damián y siento que mi sangre hierve.
Mamá se da cuenta y suelta una risita y yo la miro con cara de pocos amigos. Verónica se pega otra vez a Damián y este la aleja de él. Ella chilla.
Damián se acerca a nosotras y saluda a mamá.
Verónica nos ve con odio y papá se da cuenta.
—Vuelves a ver a mi mujer y a mi hija de esa manera y se me va a olvidar que eres hija de mi hermano, y te sacaré los ojos —dice papá con voz gruesa y esos ojos fríos que dan miedo.
Verónica tiembla y juro que se va a desmayar porque se puso pálida.
Eli suelta una risita y Verónica la mira mal.
—¿De qué te burlas, perra? —dice de mala manera.
Iba a insultarla cuando Adrik se acerca y la agarra fuertemente del brazo. Verónica le hace ojitos a mi hermano, pero este solo la ve con asco.
—La vuelves a llamar perra y te pego un tiro en la cabeza —dice Adrik furioso— la única perra aquí eres tú.
Adrik llama a los de seguridad y la manda a sacar. Verónica se va chillando y diciendo que le dirá a su padre, como si eso la va a salvar de morirse un día de estos.
Tengo una gran sonrisa en el rostro. Eli no quita los ojos de mi hermano y mamá suelta una risita igual que yo.
—Vaya, otro par de enamorados —dice mamá.
—¿Cuál otro par? Ellos son los únicos, luego de papá y tú, claramente.
Adrik sale de la cocina susurrando cosas que nadie entiende.
—Bueno, ahora mejor hablemos de otra cosa —dice mamá y posa sus ojos en mí.
Ya sé a qué se refiere, lo que sucedió en el bar.
—Mamá, ya eso está resuelto. Además, me acabo de enterar de que el psicópata de Damián mandó a bombardear Alemania.
Mamá posa sus ojos en este y lo ve con una sonrisa.
—Damián siempre tan delicado.
Papá se ríe junto a mamá y Damián solo tiene sus ojos puestos en mí.
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Oscuro Deseo. (En edición)
Romance"Ella tenía un rostro angelical, pero no te dejes engañar: esa era su arma secreta"
