Capítulo 3: Revelaciones e invitaciones.
Despierto por el rugir de mi estómago. Me encuentro hambrienta y no es de extrañar debido a todas las horas que tengo sin consumir ningún tipo de alimento. Me levanto de la cama y me dirijo a la ventana para saber más o menos qué hora es. Ruedo las cortinas y me recibe un cielo nocturno lleno de estrellas y el sonido de los árboles ocasionado por la brisa que los acaricia. He dormido muchísimo al parecer.
Me dirijo al baño para refrescarme. Lavo mi cara y enjuago mi boca varias veces. ¡Dios vaya a saber el olor que tiene mi aliento!
—¡Aldric! —grito mientras me dirijo a la puerta de la habitación. Al abrir la misma este se encuentra frente a la puerta y, del susto, doy un salto hacia atrás llevando intuitivamente mi mano al pecho en donde se supone que está mi corazón.
—Lo siento, no fue mi intención asustarte. —dice apenado. Por suerte no me caí al suelo, al parecer tengo más equilibrio que antes. ¿Acaso será algún beneficio de ahora ser una licántropo?
"Sí lo es querida, además de que tus sentidos se han agudizado. También eres más veloz, ágil e intuitiva. Recalcando que nuestros genes hacen que mejores tu físico. Tendrás mejores curvas y tú fuerza se incrementará" dice Aurora sobresaltándome un poco.
"¡Vaya! Que beneficios más gratificantes" le contesto.
—Aldric, tengo varias preguntas que hacerte. Espero que no sea muy tarde y además de ello, tengo hambre. —le digo. Este sonríe de lado y me hace un ademán para que lo acompañe.
Llegamos a la cocina y este saca algo del refrigerador. Es una vasija de plástico. De la misma saca lo que parece ser pasta y la coloca en un plato. Luego, en una esquina sobre la meseta hay un microondas donde entra la pasta y cuando termina de configurarlo se da media vuelta.
—Sabes... —comienzo diciendo— necesito un cepillo de dientes y pasta dental. —le pido mientras me rasco la nuca. Puedo sentir la suciedad de mis encías al pasar mi lengua por estas y también el mal sabor de mi boca al tragar saliva.
—Que desconsiderado soy. Eres una chica y no tuve en cuenta que necesitabas cuidar de tu higiene. Perdona. —dice apenado. Sonrío de lado y hago un ademán con las manos en señal de que no se preocupe tanto y negando con la cabeza.
—Soy yo quien ha irrumpido en tu hogar y te exijo este tipo de cosas como si fueras responsable.
El sonido del microondas nos alerta a ambos, creo que más a mí que a él. Este saca la pasta del mismo y toma un tenedor de una de las gavetas. Pone el plato sobre la encimera y, con un gesto de manos, me invita a sentarme al lado de esta. Hago caso de lo que hace y como en silencio mientras me observa.
—Está deliciosa. —expreso con sinceridad puesto que este plato es una exquisitez.
Este sonríe a boca cerrada y se da la vuelta alejándose. Fijo la vista en el plato frente a mí y me concentro en terminar de comerlo todo. Al lado de mi aparece un vaso con agua de la nada y me espanto soltando un grito agudo.
—¡Aldric! —grito en forma de reproche. Que confianza he tomado.
—Aquí estoy —escucho su voz y pasos acercándose por el pasillo detrás mío—. Disculpe lo del vaso con agua, pero deberás acostumbrarte a este tipo de cosas puesto que es normal en muchos sitios —hace una breve pausa y se sienta frente a mí—. Quería hablar contigo sobre algo. Es sobre tu descendencia. Déjame decirte que tu clan fue uno muy poderoso y como última en tu linaje vendrías siendo la Alpha de tu manada. Un Alpha quiere decir como la líder. La persona con más poder en la manada y encargada de protegerla de cualquier peligro. He notado que tus ojos a veces cambian ligeramente de color a un dorado brillante lo que indica que estoy en lo cierto. Esto puede pasar cuando el Alpha se pone en modo de defensa y estos cambian rápidamente. Como te he asustado varias veces, he podido notar estos cambios. Te pido disculpas otra vez, pero necesitaba descifrarlo sin que lo supieras o no iba a funcionar.
YOU ARE READING
Sangre de luna
Teen FictionEn un mundo de magia y secretos, Aria Blackwood descubre su verdadera naturaleza como mujer lobo de un linaje poderoso. Su destino se entrelaza con el enigmático Nikolai Draven, miembro de la realeza de lobos, en una historia de amor prohibido y luc...
