Capítulo 2

39 14 2
                                        

El interior de la habitación es completamente de color blanco

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

El interior de la habitación es completamente de color blanco. En la izquierda de la habitación hay una camilla, y junto a ella una mesa de noche.

Llené algunos requisitos que estaban en blanco en la carpeta, y subí la mirada para verla.

Una chica de 25 años me observaba fijamente, ella portaba una bata de hospital con una M 'S en la derecha en color dorado. Ella se encuentra sentada a un lado de la camilla en el suelo con las piernas extendidas.

-Hola.

Hablé luego de unos segundos.

-¿Eres vacante, o ya trabajas aquí? -preguntó directamente.

-Vacante.

Ella pareció sorprendida, y esbozó una sonrisa dulce.

Me senté frente a Sophie, en la camilla, observando su expresión tensa. La habitación era tranquila, con luz suave que entraba por la ventana, creando un ambiente acogedor.

-Pregunta lo que quieras, solo sé rápida -dijo, con un tono un tanto defensivo.

‎-¿Cómo te sientes? -le pregunté, intentando abrir la conversación.

‎-No muy bien, la verdad -respondió, bajando la mirada.

‎Entendía que abrirse no era fácil para ella, no siempre lo es.

‎-Entiendo. Vamos a hablar sobre eso. ¿Has experimentado algún tipo de ataque últimamente?

‎-Sí, ataques de pánico.

‎-¿Puedes describir cómo se sienten esos ataques para ti? -inquirí, interesada en conocer más sobre su experiencia.

‎-Es como si no pudiera respirar. Mi corazón late muy rápido, y a veces siento que me voy a desmayar.

‎Asentí, reconociendo la angustia que reflejaba su voz.

‎-Eso suena muy angustiante. Además de los ataques, ¿sientes ansiedad en tu vida diaria?

‎-No, solo cuando tengo un ataque.

‎-Bien. Es importante diferenciar entre la ansiedad generalizada y los ataques de pánico. Después de un ataque, ¿experimentas algún síntoma físico, como dolor de cabeza o fatiga?

‎-Sí, a menudo me duele la cabeza después.

‎Tomé nota de su respuesta, consciente de que estos detalles valían muchísimo, para poder entender la situación por la que se encuentra.

‎-¿Cuánto tiempo llevas aquí en la clínica?

‎-Desde ayer.

‎-¿Y cómo te sientes en comparación con tu casa?

‎-Me gusta más este lugar. Es más tranquilo.

‎Sonreí al escuchar eso. Era un buen signo.

‎-Eso es positivo. ¿Tienes contacto con tus padres?

‎-Sí, pero no siempre es fácil.

‎-Entiendo. Lo siento si esto es incómodo. A veces, hablar de la familia puede ser difícil.

‎-Es parte de tu trabajo, lo entiendo -dijo, mostrando una leve sonrisa.

‎-Tienes razón. Mi objetivo es entenderte mejor para poder ayudarte. Voy a anotar lo que hemos hablado hasta ahora.

‎-¿Ya has terminado? -preguntó, un poco impaciente.

‎-He recopilado la información esencial.

Ella asintió sin más.

Me levanté de la camilla, y caminé hasta abrir la puerta y, antes de salir de la habitación, volví a verla, y con muchísimas ganas de volver a verla murmuré:

Condenados a Amar (En Edición)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora