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Me preparé desde muy temprano para llegar a tiempo al psiquiátrico, sentía nervios pero me contuve y los controlé. Sabía que este era el inicio de un nuevo capítulo en mi vida, un paso hacía mis metas. Con el corazón latiendo con fuerza, me preparé para enfrentar el día.
Lo que pasó al final de la feria, fue uno de esos recuerdos que preferiría borrar de mi memoria. Me sentía abrumada por la frustración y la tristeza, como si una nube oscura me siguiera a donde fuera. Pero sé que no puedo quedarme atrapada en lo que pasó. Debo soltar ese peso y seguir adelante, como lo he hecho desde que tengo consciencia.
Al llegar a el psiquiátrico la hospitalidad de los doctores fué cálida, hice algunas jornadas básicas en el patio, y conocí el resto de las instalaciones que Joseph había mencionado hace días.
Doctores, y otros especialistas caminan de allá para acá en su jornada laboral, el primer día que estuve aquí no le presté atención al interior del edificio, debido al nervios que me carcomía ese día.
Por primera vez desde que estoy aquí, no concentro mis pensamientos en mis problemas, sino que me detengo unos minutos a observar cómo el psiquiátrico se erige como un faro de esperanza y bienestar en medio de un entorno natural sereno. Su diseño arquitectónico se caracteriza por líneas limpias y fluidas, con una fachada de vidrio y acero que refleja la luz del sol y el paisaje circundante. Las grandes ventanas panorámicas permiten que la luz natural inunde los espacios interiores, creando una atmósfera cálida y acogedora.
El edificio está rodeado de jardines paisajísticos, los había visitado esta mañana, y creo que sin duda son mi lugar favorito. Senderos de piedra serpentean entre plantas autóctonas y zonas de descanso al aire libre.
El primer día que estuve aquí, lo único que hasta este momento había llamado mi atención es lo elegante y pulcro que es el interior del lugar. Al entrar, se puede apreciar un vestíbulo amplio y luminoso, decorado con obras de arte contemporáneo que evocan emociones de paz y reflexión. De alguna forma la coincidencia de que esa decoración hacía referencia al libro “El arte de la felicidad” de Dalai Lama y Howard Cutler. Me hizo sonreír.
Ese libro fue influyente no solo en el ámbito de la espiritualidad, sino también en la psicología y el bienestar personal. Su enfoque en la conexión entre la compasión, el arte y la felicidad resuena con muchas personas que buscan una vida más plena y significativa.
El uso de colores suaves y materiales naturales, como la madera y la piedra, contribuye a un ambiente relajante. Las áreas comunes están diseñadas para promover la interacción social y el bienestar, con cómodos sillones, espacios de lectura y zonas de meditación.
Este lugar resultó romper todos los estándares que tenía, ha de admitir que, lo imaginé completamente diferente, común.