Donde Yoongi es un omega típico que sólo se dedica a su esposo y a sus hijos.
Pero su sueño de una familia feliz se rompe cuando ve que ha estado luchando por un amor que ya está roto desde hace mucho, mucho tiempo.
Esta obra fue escrita en conjunt...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Yeji fue la primera en gritar cuando lo vio, soltándose del agarre de Hoseok para correr hacia él y abrazarlo. Yoongi se inclinó en el momento en que ella se lanzó hacia él, atrapándola y dando una voltereta mientras la escuchaba reír con escándalo y felicidad.
—¡Mamá! —saludó ella con un coreano más fluido y menos chapucero—. ¡Te extrañé mucho, mamá!
—¿Es así? —le dijo con una gran sonrisa—. No fue tanto tiempo...
—¡Sí lo fue! —dijo ella.
Claro que lo fue, se dijo Yoongi, pero no lo mencionó para no verse llorón. Sólo la estrechó en sus brazos, como si así pudiera decirle todo lo que pensaba y sentía luego de no haberla visto por casi un mes.
Hoseok se le acercó con una sonrisa relajada. Yoongi tuvo que contenerse para no besarlo en ese momento, sabiendo que Yeji estaba pasando por su etapa de "no muestras de afecto en público", además de que se ponía un poco celosa, ya fuera con cualquiera de los dos.
El alfa lo notó y no hizo el amago de besarlo, aunque pasó un brazo por la cintura de Yoongi.
—¿Cómo estuvo el vuelo? —preguntó mientras se ponían a caminar—. ¿Muy pesado?
—Demasiado —aceptó Hoseok—, y este pequeño monstruo no dejaba de preguntar que cuánto faltaba. Me estaba volviendo loco, Yoon.
—Y ahora me volverá loco a mí —suspiró Yoongi—, ¿por qué no la dejaste en Corea?
—¡Mamá! —se quejó Yeji, luciendo tan indignada como se ponía Jeongguk cuando se burlaban de él. Sin embargo, en la pequeña de siete años se veía adorable.
Aprovechando el verano, y luego de una larga conversación que mantuvieron sus padres (y por las constantes peticiones de la pequeña), decidieron que el mes de Julio su hija visitaría Corea. Lo discutieron por varios meses, no sólo por los gastos que implicaría, sino por lo que podía significar para su cachorrita. Una noche en que estaban acurrucados uno junto al otro, luego de una dulce y calurosa sesión de sexo, algo adormecidos por las feromonas, Hoseok le preguntó a Yoongi.
—No volverás nunca a Corea, ¿cierto?
Yoongi ni siquiera dudó su respuesta.
—No —le dijo con tranquilidad—, no quiero volver nunca más a ese país. ¿Eso te afecta?
—Por supuesto que no —Hoseok era sincero y firme, se notaba en su expresión—, sólo tenía curiosidad, y si no quieres, está bien para mí. Es tu decisión, Gigi.
—Mmm —Yoongi le besó en la nariz porque era una de sus partes favoritas del cuerpo de Hoseok—, pero si los cachorros quieren ir, pueden hacerlo. Si Yeji quiere ir también, puedes llevártela unas semanas.