Those Eyes, That Mouth

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Matias siempre supo que algo andaba mal con Francisco, era buenísimo para ocultarlo, pero de todos modos el se daba cuenta.

Matías estuvo todo el tiempo con Francisco mientras pasó el post-ruptura, y es que internamente agradeció que Esteban y Francisco habían terminado.

No lo malentiendan, a Matías le caía muy bien Esteban, era el mejor amigo de su novio y siempre habían tenido relación amistosa además de compartir círculo de amigos.

Pero eso no evitaba que sintiera cierta molestia hacia el, por las cosas que sabía sobre la relación turbulenta que mantenía con Francisco, y que era el principal perpetrador de toda esa violencia que reinaba en aquel vínculo.

Francisco no admitía nada que lo comprometiera a el o a Esteban al escrutinio público, era más privado en ese sentido, pero también sabía que no lo hacía porque no quería que nadie se diera cuenta de la relación difícil que mantenían.

Pero por supuesto que habían ciertas cosas que delataban el mal carácter y problemas de ira de Esteban principalmente, y hasta cierto punto la inestabilidad mental de Francisco que se afianzó con el tiempo y los problemas que tenía con su novio, el que era el amor de su vida en sus palabras.

Si le preguntan, la relación de esos dos era muy difícil de descifrar, podían pasar de mandarse a la mierda a estarse comiendo las bocas en segundos.

Y es que era difícil saber si Esteban y el andaban bien o estaban peleados, Francisco contaba las cosas buenas y pretendía que nada pasaba, y a Matías le costó entenderlo.

Un día de esos, recuerda Matías ante la autoridad, sus sospechas de la verdadera faceta de la relación de ambos fue después de la universidad.


No empieces Esteban.— dijo Francisco mientras aceleraba su paso con Matías, Esteban había ido a su universidad para hablar, algo que al parecer Francisco no estaba con ganas de hacer.— Te dije que me dejes en paz. —casi le grito cuando Esteban trato de acercarse de nuevo.—

No entiendo tu actitud de mierda, Francisco, hago todo por ti, y tú ni siquiera estas dispuesto a verlo.— Le dijo Esteban gritándole.— Eres un egoísta. — dijo.

Piérdete, Esteban. —Francisco se detuvo para mirarlo, Matías pensó en ese momento que nunca había visto a Francisco fan enojado.—

Te vas a arrepentir y tal vez yo ya no esté para ti.— Le dijo el mayor caso con odio.—

Vamos, Esteban. —El drástico cambio de expresión de Francisco en milésimas de segundo y la sonrisa casi cómplice que se dedicaron ambos le dio escalofríos a Matías. —

Vámonos, Fran.— lo tomo del brazo antes de retomar su paso. — Adiós, Esteban. —se despidió Matías.—

Y antes que pudiera decir otra cosa, Francisco se volteo hacia el y le mando un beso al aire, algo tan inocente y puro que lo caracterizaba.

Pero que fue aterrador de ver para Matías.

⭐️

Tu relación con Esteban me inquieta a veces, Fran. —dijo Matias recostándose en el pasto de su jardín.— Pasaron de pelearse a sonreírse sádicamente.— Se burló. —

Francisco tenía la mirada perdida en el cielo arriba de ellos, era un día soleado, que emanaba felicidad y tranquilidad, el pasto recién mojado por la manguera que había pasado el jardinero.

Es como un parásito, uno que me carcome por dentro y que me hace vulnerable ante el, ante su poder, su dominancia, su mirada de satisfacción al tenerme todo para el. —dijo Francisco aún con su mirada perdida en el cielo.— Somos el y yo, nada más. —suspiró.—

9' Monday Donde viven las historias. Descúbrelo ahora