DYLAN:
―¡Bebe, bebe, bebe!
Varias personas seguían vitoreándome mientras me bebía de un solo trago mi quinto o sexto cubata, cuando lo terminé sonreí y todos gritaron mi nombre a modo de triunfo, dos chicos me cogieron en brazos mientras que los demás continuaban gritando a voces, me sentía eufórico en ese mismo instante, miraba a mi alrededor y veía a cien personas saltando como locas pero mi corazón no podía parar de buscar a Tess.
Después de unos instantes, me bajaron al suelo y, aunque al principio sentí que me iba a caer al suelo enseguida me recompuse.
―¿No deberías parar?―me gritó una chica rubia que no paraba de tirarme la caña durante toda la fiesta
La gente de alrededor ya estaba vitoreando a otro tío que estaba haciendo lo mismo que yo así que pude centrarme mejor en la chica de ojos celestes que parecía preocupada por mi salud. Sabía que, en cuanto tuviera lo que quería dejaría de preocuparse por mi en cuestión de segundos
―Tu solo ocúpate de distraerme―le contesté mientras la acercaba para besarla
Ella sonrío y se dejó hacer, total, era lo que buscaba desde el inicio de la noche
―¿Vamos a un lugar más íntimo?―me preguntó señalándome las escaleras que conducían a la parte de arriba de la casa, sonreí sin poder evitarlo puesto que comprobé que estaba en lo cierto, mi salud ya no era un problema
―Enseguida―le conteste―voy a buscar a Mark
Ella asintió y me marché hacia el patio de la casa donde sabía a la perfección que allí se encontraría mi amigo, abrí la puerta y un frío helado me golpeó por todo el cuerpo, disfruté unos segundos del aire en mi cara y con la mirada busque a Mark. Enseguida lo encontré, estaba con unos amigos suyos esparciendo droga en una mesa apartada
―¡Hombre Dylan!, ¿vienes a por más?―me preguntó uno que no conocía de nada
―Por supuesto―le sonreí tratando de recordar de que me conocía
Me acerqué a mi amigo como buenamente podía hasta que una mano me agarro del hombro y me tiró fuertemente haciendo que callera al suelo
―¡Tío que coño haces!―grité fuera de mí
―Salvarte―me contestó Jaime observándome con cara de pena
Suspiré frustrado sabiendo que la fiesta se había acabado, llevaba ya tres horas esquivándole y a Cami que no paraban de cuidarme, ¡no los necesitaba!
―Déjame en paz―le espeté tratando de levantarme
―Tío, no puedes ni mantenerte en pie―me comentó preocupado―vámonos a casa y hablemos lo de Teresa
Al escuchar su nombre la rabia se apodero de mi y me levanté corriendo para pegarle un puñetazo a Jaime tan fuerte como mi cuerpo pudiera, al parecer el gimnasio hace efecto porque cayo enseguida al suelo
―¡No existe ninguna Teresa en mi vida!, ¡no vuelvas a decir su nombre!―le espeté furioso
Observé como se quedaba callado sentado en el suelo, vi como en su mirada se mezclaban varias emociones pero sobre todo enfado y tristeza, al segundo me sentí fatal y quise decirle cuanto lo sentía y que me había pasado con el puñetazo pero Cami apareció de la nada en su ayuda, le abrazó fuertemente y no se separó de él ni un milímetro.
Decidí que lo mejor era pirarme así que me giré y seguí mi camino hasta que conseguí una bolsita con polvos blancos que me dio un amigo de Mark.
Me alejé del barullo y encontré una mesa con dos tíos que estaban fumando unos porros, me senté a su lado sin decir nada y me centré en echar los polvos en la mesa sin desperdiciar ninguno, saqué una tarjeta e hice varias rallas que enseguida empecé a espirar. Enseguida me llego un chute de felicidad intenso haciendo que viera toda mi vida desde diferente perspectiva.
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Never Forget Me
RomanceTeresa cada año tiene que ir a su tierra natal con su padre y su hermano. Ella era una chica inocente y simpática hasta que tras la muerte de su madre se aisló por completo. Sin embargo, este año todo parece que será diferente. Allí conocerá a Dylan...
