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Uranos suspiró con cansancio, dejó de lado los documentos para tallar su cara con frustración y recargarse en el respaldo de su asiento.
— tan frustrado que me provoca lastima —con una suave risa dejo la copa vacía en el escritorio y se acomodo en el asiento— usted me intenta enlodar en Galdeon y ahora quiere mi ayuda, ¿no puede ser más descarado señor Uranos?
— no hay necesidad de que me insulte duque, entiendo que este molesto conmigo pero no dejaré que me ofenda en mi casa
— lo dice el que se atrevió a insultarme en mi propia casa e intento herir la dignidad de mi padre, no sea hipócrita que la doble moral está pasada de moda Uranos —escupió con molestia—
Alikhan había recibido una carta de la casa Phantom, lo supo al ver aquel sobre de seda violeta y sello dorado.
Desde que Uranos Phantom intentó manchar su nombre porque según él mayor su presencia fue quien provocó las malas decisiones y el derroche de dinero de la casa de las bestias divinas.
— si le pedí que viniera fue para que me ayudara —confesó el moreno con un pequeño tono de súplica— nadie sabe mejor de finanzas que usted, duque Rosemary
— podría pedirle ayuda a Raymond, incluso a su "dulce" princesa —hizo énfasis en la palabra que supuestamente distinguía a la albina, sonriendo al ver la molestia del mayor— ¿por qué yo?
— porque usted sabe más que nada sobre los tratados de Vertos
Ante eso sonrió con arrogancia para cruzar sus piernas y mirar con superioridad a Uranos.
— lo escucho
— usted fue quien logró hacer el primer tratado de Vertos con la orden sagrada de Eos, muchos reinos y casas importantes tuvieron la oportunidad de comercializar con ellos y obtener las ganancias esperadas gracias a usted
— salvo ustedes por su arrogancia y prepotencia al llamarse "las bestias divinas de Astotelia" —dijo al recordar la arrogancia que Uranos mostraba en años pasados— creyeron que podrían verle la cara al reino de los monstruos de Telos sólo porque su "sangre divina" les daría inmunidad pero olvidaron un detalle
Se levantó del asiento para apoyar sus manos en el escritorio y mirar con enojo al mayor.
— Telos es el reino más antiguo donde habitan las bestias de Santa Rosa, seres con el don de controlar el tiempo de los demás sin afectarlo el de ellos, ustedes son estúpidos perros que pueden cambiar de forma y desaparecer cuando quieran, salvo la señorita Versia que es la santa de Astea por su visión futura
— ya entendí —gruñó por su orgullo herido, le fastidiada aquel rubio arrogante— no necesito más
— bien, quiere que le solucione su desastre con Vertos y de paso ayudarlo con sus deudas —soltó una suave risa para darle un trago a aquella copa de vino que Uranos le ofreció— me imagino que debe saber que no le saldrá fácil ni barato