-¡Ma, ya estoy en casa! -gritaba. Cerré la puerta tras de mí y me dirigí al salón.
Ma era un poco sorda, así que tenía que gritar. Ma es mi abuela. Una mujer de edad bastante avanzada, con su cabello corto y canoso. Le gusta peinarse y vestirse bien. Es una mujer buena, dulce y humilde. Ella me crió desde que nací. Hemos sido ella y yo siempre, nadie más. Por lo menos, hasta que mis padres, ya saben. Hemos sufrido dificultades, pero nunca algo que no se pueda solucionar. El positivismo lo llevamos en la sangre porque siempre podemos reír en vez de llorar.
-Joy, querida, por fin has vuelto del instituto -denotaba cansancio aunque con una sonrisa en sus labios.
-Sí, tenía ganas. Hoy ha sido un día pesado. Además, tengo que ir a trabajar. Me han pedido que haga una sesión de fotos por una comunión. - me senté en el sofá a descansar un poco.
Estudio en el instituto porque estoy haciendo un grado superior de imagen. Estoy en mi último año y mientras trabajo como fotógrafa, así gano dinero. Aunque entre la pensión de Ma y lo poco que gano, a veces nos cuesta llegar a fin de mes. Pero sé que cuando acabe de estudiar mi curso, buscaré más trabajos, ahorraré dinero y montaré mi estudio de fotografía. Quiero ocuparme de proyectos para campañas y empresas importantes, así ganaré más dinero y no nos preocuparemos por no llegar a fin de mes.
-Mi luz, trabajas demasiado. Entre tus estudios y el trabajo, apenas tienes tiempo para ti -decía con tristeza. Ella se sentó a mi lado.
-Ya habrá tiempo para eso. Todo llegará a su debido tiempo. Así que no te preocupes y no estés triste. Recuerda que nosotras somos el ejemplo de mujeres alegres y optimistas. - le sonreí.
-Mi luz, ¿qué haría yo sin ti? - me acarició la mejilla.
Tras terminar un proyecto del instituto, miré el reloj.
-¡No puede ser! ¡Llego tarde!
Me apuré en recoger toda mi habitación y tomé todos mis materiales fotográficos. Corrí lo máximo que pude hasta llegar a la puerta.
-¡Ma, me voy, llego tarde! - dije antes de salir.
-¡Cuidado, mi luz! - gritó desde la cocina.
No sabía que podía correr tanto, aunque se me dificultaba por el equipo. Pude llegar al autobús. Sí, autobús. Aún estoy ahorrando para cuando tenga la oportunidad de obtener mi carnet de conducir y luego un coche. Cuando llegué a mi parada, seguí corriendo.
-Disculpen la tardanza, tuve unos inconvenientes para llegar - dije asfixiada de tanto correr.
-Esto hace que nos replanteemos una próxima contratación con usted. Para mí y para mi esposo, la puntualidad es importante. ¿No sabía que el tiempo es oro? Y querida, el oro nadie quiere perderlo -dijo la señora con poca modestia.
-Entiendo su molestia, pero no volverá a ocurrir, lo prometo. - me disculpé.
Una señora elegante, con buen porte, traje bien planchado, pelo recogido, con su celular en el oído. A pesar de enojarse, ella seguía con su llamada, al parecer importante y sobre todo de trabajo. La típica ejecutiva que no tiene empatía por los demás y es una obsesiva del trabajo porque desde que empecé con la sesión de fotos no ha mirado ni una vez a su pobre hija. Una niña muy hermosa de cabello cobrizo y ojos esmeralda, su mirada es triste. Ella no se parece en nada a mí, pero me siento identificada con ella de alguna forma.
-Listo, las fotos ya están. Todas son preciosas, al igual que la modelo que posa en ellas.
La niña sonrió ante mi halago, pero pronto se desvaneció.
-Sí, entonces envíamelos o ponlos en un álbum y se lo mandas a mi secretaria -decía despreocupada.
-¿No quiere revisar las fotos? - me acerqué a ella para enseñarle.
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Él es mi primer amor... #wattys2024
RomanceJoy es una joven que ha sufrido mucho, a pesar de ello trata de ver la vida con más optimismo aunque esconda su tristeza tras una sonrisa. Todo cambia cuando conoce a la familia Liversmisk. [COMPLETA]✅
