Capítulo 19

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Estaba caminando en dirección a mi casa, cuando de repente alguien me agarró.

- ¡Suéltame! - grité dándole un golpe en el estómago.

- ¡Soy yo! - dijo adolorido cayendo al suelo.

- Hermoso, me asustaste, ¿te duele mucho? Lo siento - me acerqué a él para ver cómo se encontraba.

- No te preocupes, es mi culpa, tendría que haber sabido que mi novia es una especie de ninja.

- Claro que no - dije riendo.

- Pues eso dolió- dijo aún adolorido.

- Vamos a entrar a mi casa-. Le ayudé a levantarse, lo llevé a dentro de mi casa y se sentó en el sofá.

- Te traeré un vaso de agua - me iba a dirigir a la cocina, pero este me tomó de la mano.

- No, quédate aquí conmigo - me atrajo hacia él para que me sentara a su lado.

- ¿Aún te duele?

- Me duele más el no verte- dijo dramático.

- Eres un tonto, creí que te había hecho daño.

- Algo sí, la próxima vez, evitaré asustarte, pegas fuerte. Pero así tenía una excusa para que me cuides y tenerte cerca de mí.

- No hace falta que engañes para que esté cerca de tí. Yo lo hago con gusto- me acerqué a sus labios.

Los dos nos estábamos besando, intensificamos el beso, yo me subí sobre él en el sofá. Le quité su camisa y él me quitó la mía. Nos mirábamos y sabíamos lo que queríamos, con una sonrisa fui desabrochando su pantalón, él me besaba el cuello. Me intentaba desabrochar el sostén...

- ¡Madre santa! - gritó una voz.

Ambos giramos nuestras cabezas y vimos a mi abuela con los ojos tapados con sus manos. Nos miramos y rápidamente nos vestimos.

- ¡Ma! Creía que estabas con tus amigas.- le dije apenada.

- Sí, pero vine pronto, quería dejarte la comida lista. Pero ya veo que te adelantaste a la cena.

- ¡Ma! - le dije avergonzada. Tadeo reía por lo que dijo mi abuela y yo le di un golpe en el hombro.

- Lo siento mucho abuela Anna. - dijo mi novio.

- No te preocupes muchacho, es normal a su edad. Yo también tuve mi época.

- ¡Ma! - la regañé.

- No dije nada malo- se excusó. Ella se abrió paso entre nosotros y entró a la cocina, luego trajo los platos con la comida.

- Vamos, sentaos a comer. O directamente queréis pasar al postre.

- ¡Ma! ¡Basta! ¡Qué vergüenza! - Tadeo seguía riendo ante las ocurrencias de mi abuela.

Los tres nos sentamos a comer, Tadeo hablaba con mi abuela tranquilamente y yo aún estaba algo tímida por lo que pasó hace un rato.

- Mi luz, ¿por qué tan callada?

- No, por nada.

- ¿Ocurrió algo en el trabajo? - quedé pensativa recordando todo lo que había ocurrido.

- ¿Ha pasado algo? - preguntó también Tadeo.

Les conté todo lo sucedido, desde la insoportable de Alycia, hasta la defensa de Alessandro.

- Tu jefe te debe apreciar mucho mi luz, muy pocos harían algo por una persona en prácticas.

- Cierto, le debo agradecer mucho, es muy amable conmigo y me está enseñando mucho.

Él es mi primer amor... #wattys2024Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora