Capítulo 8

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Es lunes, y por lo tanto, hay mucho trabajo que hacer. Quedaba sólo unos días para Navidad, estoy muy emocionada. Me encanta mi trabajo y sobre todo cuando se realiza en épocas así del año.

Hoy no estoy centrada, porque hoy salen las calificaciones y además voy a ver a Tadeo, después de lo de ayer.
Estoy muy nerviosa. No sé explicar que es lo que estoy sintiendo. Sólo espero que si es lo que creo, sea correspondido.

Volví a salir temprano del trabajo, últimamente no se me hace muy pesado y lo suelo realizar sin ninguna dificultad.
A la salida, vi el auto de Tadeo, él estaba de pie con una sonrisa cuando me vio, me acerqué a él y este me abrió la puerta como todo un caballero.

- Adelante mi hermosa dama- me dijo.

- Gracias.

Los dos estuvimos todo el camino en silencio, él estacionó el coche, bajó de este y me abrió la puerta para que yo saliese.

- ¿Dónde estamos?- pregunté con curiosidad al ver una cafetería muy hogareña.

- Esta es mi cafetería favorita. Sirve un gran chocolate caliente, no tan bueno como el de mi abuela, pero es muy rico, también hacen café y lo que me encanta es su repostería artesanal y casera. Está deliciosa.

- Es muy bonito, se ve hogareño.

Entramos a aquel lugar, y todo olía riquísimo. Había decoraciones navideñas, había gente, pero no tanta.

- Hola Tadeo- saludaba un señor de anciana edad.

- Hola Robert, que gusto verte.

- Lo mismo digo, pensaba que ya nos habías olvidado, hace tiempo que no te veía.

- Tenía mucho trabajo y estaba estudiando porque este año acabo la carrera.

- Me alegro mucho por tí, ¿cómo está tu familia?

- Todos muy bien, gracias por preguntar, ¿la tuya?

- Bendecidos por tanto, hoy viene mi nieta a verme, por fin después de mucho tiempo.- decía con añoranza.

- Seguro que todo sale bien.- le decía Tadeo tocando el hombro de aquel anciano.

- Eso espero. Pero, bueno, no hablemos de cosas tristes, tú mesa está libre donde siempre. ¿Está muchacha tan bonita que te acompaña es tu novia?

Los dos nos quedamos un poco tímidos ante su pregunta y nos mirábamos nerviosos.

- Eh, no, es una amiga- determinó él.

- Claro, entiendo, sentaos, ahora mando a Lily para que os atienda.

Tomamos asiento en una mesa alejada de la puerta y de todo, era como un sitio más cómodo, más privado y tranquilo. Una chica nos atendió, yo pedí un chocolate caliente y un croissant, Tadeo, pidió lo mismo que yo.
Rápidamente nos trajeron lo pedido.

- El chocolate está rico, pero es cierto lo que dices, la receta de tu abuela está mucho mejor.- le dije mirándole embelesada en sus ojos y sus pecas

- Pienso que es porque ella los preparaba con mucho amor y le daba un toque especial al chocolate, con tiempo y dedicación. Aún así, está bueno.

Yo tomé el croissant y siempre quise mojar un croissant crujiente, de esos perfectos como el que me sirvieron en chocolate caliente, como en París, así que lo hice, lo probé y estaba riquísimo, me enamoré de esa mezcla de sabor.

- Lo estás disfrutando- me decía por mi reacción al probarlo.

- Deberías probar, es increíble.

Él hizo lo mismo, mirándome con duda, pero finalmente lo probó.

Él es mi primer amor... #wattys2024Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora