POV.ANASTASIA.
Con el corazón encogido, sentada en la cama, observo a Teddy dormir plácidamente. El pequeño aprieta con fuerza su peluche, un adorable panda que Christian le compró como recuerdo de su última visita al zoológico. Una sonrisa agridulce se dibuja en mis labios mientras la desilusión se apodera de mí.
La noche ha caído y Christian aún no llega. Con ternura, acaricio la mejilla de Teddy, quien sigue sumido en un profundo sueño. De repente, un movimiento capta mi atención.
Por el resquicio de la puerta entreabierta, veo a Taylor pasar sigilosamente frente a la habitación de Teddy. El sonido de un mensaje entrante rompe el silencio. Sin pensarlo dos veces, salto de la cama y abro la puerta de golpe, sorprendiendo a Taylor y Max.
—¡Por Dios, Anastasia! Nos has dado un susto de muerte —exclama Max, tambaleándose nerviosamente con el arma en la mano.
Lo observo.
—¿Qué está pasando? —pregunto, con la voz teñida de preocupación.
Max suspira aliviado, guardando el arma con manos temblorosas.
—La agenda del señor Grey se ha extendido. No llegará hasta mañana por la noche —explica Taylor con voz monótona.
Sé que mienten. Algo pasa y no me lo quieren decir.
—Por favor, dime la verdad —suplico, con el corazón en un puño—. ¿Christian está herido? ¿Le ha pasado algo? No me lo ocultes, te lo ruego.
Taylor me mira y niega.
—El señor Grey está bien —asegura Taylor, pero la inquietud me corroe. ¿Puedo confiar en sus palabras? — Anastasia, si deseas regresar, solo tienes que decirlo. Se lo comunicaré al señor.
Lo miro desconcertada, con el ceño fruncido.
—¿Volver? ¿De qué estás hablando? —pregunto, con un nudo en la garganta.
¿De qué va todo esto? ¿Por qué me dice eso?
—Señorita Steele —interviene Max con tono solemne—, creemos que no podrá sobrellevar este estilo de vida. Quizás sea mejor que regrese a su vida anterior. Debe entender que el señor Grey no es solo un empresario; es alguien que no duda en quitar de en medio a quienes le estorban. No podemos llamarlo mafioso, pero su influencia es... considerable.
Suspiro resignada, sintiendo cómo la indignación crece en mi interior.
—¿No creen que se están extralimitando? —espeto, apretando los puños— Me trajeron aquí a la fuerza para ser la madre de Teddy, ¿y ahora me dicen que me detenga? ¿Por qué me están diciendo todo esto? Puede que no consiga lo que quiero, pero no me iré —agacho la cabeza, luchando contra las lágrimas— Al menos no hasta que él me lo pida. Preocuparme también es parte de mi trabajo —añado, limpiando mis lágrimas con determinación.
Si quieren que me vaya, que me lo diga Christian. Taylor nerviosamente pasa su mano por su cabello.
—Anastasia... —comienza Taylor, pero lo interrumpo levanto una mano suplicándole que se calle.
—Supongo que pensaban que esto era lo mejor para mí. Fingiré que no he escuchado nada de lo que han dicho hoy —alzo la mirada, desafiante, mientras seco mis mejillas.
Odio verme débil ante esas palabras.
Detesto con toda mi alma tener que considerar irme o que me aparten de ellos. La vulnerabilidad me corroe por dentro como ácido.
Inhalo profundo, obligándome a mantener la compostura mientras mi pecho arde.
—Lo sentimos profundamente. Por favor, perdónenos —Taylor y Max inclinan la cabeza, el arrepentimiento grabado en sus rostros tensos— Nos hemos excedido con nuestras palabras. Estaremos abajo si nos necesita —añaden antes de retirarse, la vergüenza pesando en sus pasos.
ESTÁS LEYENDO
El amor en mis términos.
RomanceEn la soledad de su duelo, Christian Grey se aferra a su único vínculo con la vida: su pequeño hijo Teddy. Desesperado por llenar el vacío, contrata a Anastasia, una estudiante de literatura, para ser la madre temporal de Teddy. Lo que comienza como...
