Los novatos.

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3 años después.


Neji le lanza una mirada dura al chunin que había estado esperando con un ramo de flores a las afueras del hospital. El chico entiende el mensaje de inmediato y se retira del lugar segundos antes de que Hinata saliera por las puertas del hospital luego de terminar su turno nocturno. Hanare y las demás chicas le habían comentado por medio de cartas la situación con el nuevo admirador de turno de Hinata, que al parecer se sentía muy confiado para interrumpir constantemente en la sala de espera con un nuevo ramo de flores cada día.

Hinata sonríe en cuando lo nota—. ¡Neji-san!

Neji toma el bolso que Hinata llevaba sobre uno de sus hombros. Ella parece querer recuperarlo, pero solo basta usar su altura para que ella no pueda conseguirlo. Neji había llegado al amanecer de una misión en la aldea de las Olas, y lo primero que hizo luego de dar su informe a la Hokage fue recoger a Hinata.

—¿Shizune-san nuevamente te designó al turno nocturno?

—No —Hinata intenta peinar su trenza que para ese momento era de todo menos presentable—. Alguien del turno nocturno enfermó así que tuve que reemplazarla en la zona de trauma. Por suerte no tuvimos muchos equipos heridos en la madrugada.

Neji parece escéptico por la mancha de sangre que pinta su uniforme quirúrgico.

—Pensé que ya no tendrías que rotar ahora que eres una residente.

—Las cuentas no se pagan solas Neji-san. Shizune-sama lo sabe y siempre me ayuda con uno que otro turno. No es para tanto, estoy bien.

El camino al distrito Hyuga es tranquilo, ambos saludan a los comerciantes que empiezan a levantar sus comercios para las primeras ventas de la mañana. Hinata mira de reojo a Neji desde su altura, parece no tener ningún rasguño o herida lo cual la tranquiliza. Sus misiones habían cambiado desde que ascendió al grado de jounin hace un año; ahora solo tomaba misiones rango A que lo mantenían la mayoría del tiempo fuera de la aldea.

Es temprano en la mañana y su maestra le ha dado el día libre para descansar luego de estar 24 horas de guardia en el hospital. Hinata no deseaba nada más que llegar a su habitación y caer dormida sobre su cómoda cama, pero si Neji vino hacía ella hasta el hospital era porque existía la oportunidad de que ella pudiera entrar a la mansión principal.




Neji no había podido dormir en toda la noche luego del Festival de Verano. Hinata lo había golpeado, por primera vez en su vida le había propiciado una cachetada tan fuerte que Neji aún sentía el golpe contra su pómulo derecho. Ni siquiera las más grandes humillaciones y golpes que había recibido Hinata de su parte durante sus entrenamientos habían sido suficientes para enfurecerla; pero al parecer cualquier cosa que involucrara a Hanabi era suficiente para hacer que Hinata lo golpeara sin antes escuchar sus razones.

¡¿E-eesta es la forma e-en que ahora buscas l-lastimarme?!

La había buscado en el distrito del clan, pero al momento de llegar a su cabaña, Ko le había negado la entrada. Ella necesitaba tiempo, Ko le había prometido que él mismo le explicaría la situación a Hinata, pero por el momento necesitaba que él no se acercara a ella. Neji podía entenderlo. Hinata amaba a su hermana, y no era nada sorprendente saber que ella pensaría lo peor de él incluso si Neji pensaba que ella lo había perdonado.

Se lo merecía luego de tantos años de haberla lastimado.

Hinata había llorado antes de huir del espectáculo de fuegos artificiales, aquella imagen aún seguía grabada en su mente persiguiéndolo incluso en sus sueños. Sabía que ella no tomaría bien la noticia, nadie en su situación lo haría, pero él había querido explicar todo. Hoy se había decidido en buscarla y ni siquiera Ko sería suficiente para disuadirlo de su propósito.

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