Neji había estado sentado esperando, en la estancia de la residencia, durante dos horas a que Hinata llegara. Era pasada la media noche y aunque había entendido los primeros días que las guardias en el hospital podían durar hasta 24 horas, eso no quitaba el hecho de que no había visto a Hinata en los tres últimos días y hoy era su día de descanso. Kumiko le había dicho que se trataba de un paciente en particular del que Hinata estaba a cargo, pero esa no era suficiente justificación para Neji.
Es así como terminó, en medio de la madrugada, dirigiéndose al Hospital de la Aldea, pasando por sobre cualquier enfermera que intento detenerlo. No necesita preguntar donde Hinata se encuentra, ya que con ayuda de su Byakugan la ve durmiendo en la sala de descanso del personal. Tercer piso, y para su gran fortuna vacía a excepción de ella.
—Es parte del acuerdo no dejar a ningún médico de Konoha sin protección mientras se encuentre en el hospital. Y ahora mismo un miembro de mi equipo se encuentra sin escolta.
La enfermera, que lo sigue de cerca desde que entró y decidió ignorarla, gira sus ojos. Ha pasado las últimas catorce horas lidiando con pacientes. Uno creería que el horario nocturno sería más tranquilo, pero este Ninja de Konoha parecía ser lo suficientemente problemático para detenerlo ella sola—. Entiendo su preocupación, pero lo que usted está haciendo no está permitido. Solo el personal autorizado puede acceder a las salas de descanso.
Sin embargo, a Neji no parece interesarle, ya que continua con su camino a pesar de las miradas de médicos y enfermeras del lugar le dirigen. Sabe que su acto podría ser considerado un acto de desobediencia al Kazekage, pero eso no importa cuando solo se encuentra separado de Hinata por una puerta. Neji tenía pensando llegar y despertarla, discutir un poco, porque Hinata era testaruda y no daría marcha atrás si decidía que ella necesitaba quedarse en el hospital, incluso en sus días de descanso, por sus pacientes. Pero algo lo detiene de hacerlo, tal vez es ver a Hinata hecha un ovillo en aquella desgastada cama de descanso, tal vez son sus ojeras marcadas bajo sus ojos, tal vez su uniforme médico manchado de sangre o la forma en cómo incluso en sueños parece verse abrumada por su trabajo. Neji se acerca, lentamente y en silencio hacia donde Hinata se encuentra dormida, intenta ser lo más silencioso posible, incluso cuando se acuclilla para que su rostro esté al mismo nivel de ella.
Es una tonta —piensa, mientras una de sus manos se dirige a una de sus mejillas quitando un cabello rebelde qué la cubre. Su trenza habitual es un desastre y hay un poco de baba bajando por sus labios, pero aun así sigue siendo igual de hermosa que siempre.
—¿Mhmmm? —Hinata se agita en sus sueños, ante su tacto. Arruga su nariz y se frota contra la mano de Neji antes de entrecerrar sus ojos nublados por el sueño— ¿Neji-san? ¿Q-qué haces aquí?
—Te llevaré a casa. Me tenías preocupado —dice desviando su atención de su rostro hacia la puerta abierta de los cuartos de descanso— Creo que tenemos que salir de aquí pronto, hice enojar a algunas enfermeras.
Hinata suelta una risa corta antes de ahogar un bostezo y levantarse poco a poco de la cama, estirándose—. Primera regla de un hospital: Nunca hagas enojar a una enfermera.
—Lo sé —Neji se levanta de su posición en cuclillas y ofrece su mano en dirección de Hinata, quien la toma y es atrapada con la guardia baja cuando Neji la jala y le carga sobre su espalda.
—¡Neji-san!
—Puedes dormir en mi espalda en lo que lleguemos a la residencia, no estás en condiciones de caminar.
Hinata frunce el ceño, ofendida—. Es por eso que estaba durmiendo, decidí quedarme aquí y regresar a la residencia mañana en la mañana.
Neji niega mientras ajusta su cuerpo sobre su espalda—. Tengo que acompañar a Sakura y Shikamaru "mañana en la mañana", y no podría comprobar si de verdad te estás cuidando.
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Hyuga
Fanfiction── La debilidad es una característica indeseable en una heredera. El sello es una marca de por vida. Centrado en el clan Hyuga.
