El clan Hyuga era una familia llena de secretos y susurros que recorrían sus paredes. Desde pequeños, cada uno de sus miembros aprendía que la política era un juego del cual nadie podía escapar; tanto el agricultor y comerciante de la rama secundaria como el consejero más noble de la casa principal estaban siempre bajo las reglas de ese tablero oculto. La lealtad era una moneda frágil, y la desconfianza, una sombra constante en cada mirada.
Kumiko pertenecía a una de las familias mejor posicionadas política y económicamente dentro de la rama secundaria. Su padre, ex ninja, y ahora un comerciante astuto y respetado, contaba con la confianza del líder Hiashi, quien solía buscar de sus consejos en épocas de sequía o invierno, cuando la aldea debía vigilar con cautela sus reservas. Gracias a esa cercanía, la familia gozaba de ciertos privilegios: Kumiko, por ejemplo, había recibido la oportunidad única de formarse como ninja médico, un honor poco común para los de su estatus. Sin embargo, en el fondo, seguían siendo una rama secundaria; el sello en la frente de cada uno era un recordatorio imborrable de su condición, una marca que los relegaba a ser siempre considerados de segunda categoría ante los ojos de la rama principal.
Pese a la obediencia casi reverencial de su padre hacia los líderes, Kumiko había notado en él una chispa de inconformidad, una rebeldía contenida tras años de sumisión. Aquella tarde en que Tokuma Hyuga llegó a su hogar, su padre ordenó preparar su oficina y prohibió cualquier interrupción. Kumiko, desde la penumbra del pasillo, sintió cómo el aire se cargaba de tensión. Después de aquella reunión, Kumiko recibió autorización para acercarse a Hinata, la heredera que, tras haber sido marcada, vivía ahora como miembro de la rama secundaria. Con sorpresa, descubrió que no era la única: otras aspirantes a ninja médico de la rama secundaria también se acercaron a Hinata, y con el tiempo, Kumiko supo que Tokuma había visitado a las familias de todas ellas. No era casualidad; una red de alianzas comenzaba a tejerse en la oscuridad de los pasillos del clan.
En el barrio de la rama secundaria, un plan de rebelión se incubaba en silencio. Neji Hyuga, el genio de la familia, se perfilaba como el líder de ese movimiento. Tokuma, su tutor y estratega, trabajaba con paciencia para convencer a cada familia de apoyar el reclamo de Neji cuando la ocasión lo permitiera. La atmósfera era densa, electrizada por la posibilidad de un cambio drástico, pero también cargado de miedo y expectativas.
Aun así, la mente de Kumiko no hallaba descanso. ¿Qué sería de Hinata y su hermana Hanabi si la rebelión estallaba? Recordaba la mirada de su padre, ese destello de pena y resignación, como si temiera que ella fuera demasiado inocente para comprender el verdadero destino de ambas jóvenes. Un reclamo solo sería legítimo si alguien lo avalaba, y ninguna familia de la rama principal aceptaría hacerlo. Sin embargo, Hinata, aun con el sello en la frente, conservaba sangre pura; su unión con Neji podría legitimar el cambio de poder.
Una de las hermanas tendría que convertirse en la esposa del nuevo líder.
La otra... su destino era incierto.
Si aceptaba a Neji como el nuevo líder de la familia, podría ser exiliada para evitar futuros reclamos de su descendencia; si no, tenía derecho a luchar por su lugar como hija del líder.
Kumiko temía, en secreto, que Neji eligiera a Hanabi como esposa. Pero también había sido testigo de cómo, contra todo pronóstico y pese a su conocida aversión, Neji se había ido acercando a Hinata. El afecto que Kumiko sentía por Hinata la llevó a ser cómplice de muchos de sus encuentros con Neji, y junto a las demás chicas, intentaba reunirlos con la esperanza de que Hinata, ahora parte de la rama secundaria, pudiera ascender como líder del clan. Sin embargo, los planes se vieron sacudidos por el anuncio de Hiashi: el compromiso oficial entre Neji y Hanabi.
La noticia desencadenó frustración y desconfianza entre los miembros de la rama secundaria. Tokuma insistía, en reuniones secretas, en que el plan seguía en pie, pero la duda se propagaba. ¿Y si Neji no se atrevía a dar el golpe? ¿Se convertiría en un Bouke más, olvidando su origen? ¿Sería capaz de traicionar a quienes habían depositado en él sus esperanzas?
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Hyuga
Fanfic── La debilidad es una característica indeseable en una heredera. El sello es una marca de por vida. Centrado en el clan Hyuga.
