CAPÍTULO 4

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En el estadio, la tensión era palpable mientras el equipo local se acercaba al final del partido con una ventaja de tan solo un gol. Los aficionados se encuentran de pie, gritando y animando a su respectivo equipo. Los locales presionando a su equipo para que mantenga la ventaja hasta el último segundo del partido.

El equipo visitante se encuentra en la línea de gol, desesperado por anotar y quedar al menos empatados. La defensa local se esfuerza al máximo, y el portero local se luce con increíbles atajadas. manteniendo la portería imbatible.

Cada jugada es crucial y el tiempo se agota rápidamente. El público se encuentra al borde de sus asientos, con el corazón latiendo con fuerza en anticipación al resultado.

Finalmente.

El árbitro hizo sonar su silbato, anunciando el final del partido. El estadio estalla en júbilo. El equipo local ha logrado defender su ventaja y asegurar la victoria. Los jugadores se abrazan en el campo, agotados pero felices, celebrando su triunfo con gritos llenos de alegría. Los aficionados vitorean y aplauden, emocionados por la victoria del equipo. Es una tarde inolvidable para todos, Mila y sus amigos se apresuran a bajar de las gradas y correr hasta donde se encuentra el resto del grupo, los jugadores y las animadoras celebran y se mojan extasiados.

Las reciben con sonrisas y abrazos cariñosos. No hay forma de que el momento sea mejor.


...


– ¡Ganamos, chicas! –exclamó un eufórico Mario entrando a los vestuarios y ver a las chicas juntas.

Mila y Miranda sonríen de vuelta, mirando al chico perderse en el pasillo hacia las duchas.

– ¡Al fin podremos relajarnos! –expresa Paulina con entusiasmo.

– Ahora volverás a ser una chica normal –murmura Miranda con burla.

Y vaya que tenía razón. De todas las chicas del grupo, a quien menos veían en temporadas de juego era a Paulina, ser la capitana de las porristas tiene sus cosas buenas... fiestas infinitas, saltarse clases y ser la favorita de todo el instituto, por no mencionar que es el ejemplo a seguir de las chicas de primero y el crush inalcanzable de la mitad de chicos del insti... y de otros institutos también. Pero también tiene sus cosas pesadas, el precio a pagar es trabajar el doble después de la temporada para pasar los exámenes, mantener notas perfectas y ser parte de clubes extraescolares, mantener la imagen perfecta para representar al colegio, lidiar con un grupo de chicas medio problemáticas y asegurarse de ganar las competencias de porristas mientras le dan el soporte adecuado al equipo de fútbol.

Pero lo más triste de todo... no poder ver a sus amigas o salir con ellas porque apenas le queda tiempo de respirar entre tanta responsabilidad.

– Al menos por un par de días, hasta que tenga que ser cliente frecuente de la biblioteca de nuevo –respondió con diversión– déjame disfrutar la libertad al menos esta noche. ¿Van a ir a la fiesta, cierto?

Ambas chicas se miraron por un momento, con tantas cosas en mente por las que podrían decir que no pueden ir a la fiesta. Fiesta que se repite después de cada juego importante, fiesta a la que van los miembros del equipo, las porristas, los chicos adinerados y los populares del instituto... fiesta a la que ellas han asistido desde que llegaron al colegio, por ser amigas de los protagonistas de dicha celebración.

Evil From The ShadowDonde viven las historias. Descúbrelo ahora