La élite de Paragon Capital, buscó personal cualificado por su talento, habilidad o potencial, para construir una nave que les permitiera huir de una tierra devastada por el hielo, hasta el exoplaneta más próximo. Al principio, las personas elegidas aceptaban la oferta porque era la oportunidad de sobrevivir a La Pequeña Edad de Hielo en una de las Ciudades Burbuja. Pero a medida que la Calma Climática fue extendiéndose por el mundo, los candidatos preferían quedarse en su tierra y la élite tuvo que reclutarlas a la fuerza. A eso se le llamó: 'Rapto Legal'. Mas tarde, las grandes corporaciones copiaron la idea y lo llamaron: Rapto VIP.
Razones para una rebelión, por BIRD.
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Una hora más tarde, Lion viajaba en un avión de la WCS rumbo a Paragon Capital; el rapto VIP corría a cargo de Valerie Mirren.
Cuando era agente, Lion había hecho el mismo trabajo para algunas corporaciones que buscaban talentos, pero en su caso el rapto se debía a otro motivo más improbable: Eduard Castle lo había nombrado heredero.
Ni siquiera abrió el paquete, porque estaba seguro de que todo era un error. Pero, de momento, se alegraba de poder alejarse de la casa de Claire. Quizá sus pesadillas le dieran un respiro.
Para Lion nada tenía sentido. Eduard Castle era un depredador de las finanzas, famoso por comprar empresas a la baja y revenderlas a trozos. ¿Cómo podría ser su heredero?
Un resquicio de memoria le recordó que Eduard le había ofrecido un empleo.
Todo empezó tras la muerte de Claire, cuando la vida de Lion se esfumaba como agua por un sumidero e intentaba expulsar la nostalgia con alcohol y otros medicamentos. Según el informe médico, el cóctel de sustancias le provocó el coma. Lion no podía creerse tal diagnóstico, pero tampoco tenía pruebas para rebatirlo. El médico le dio esperanzas:
—Ha superado lo peor. Recuperará la memoria a su tiempo.
La frase del doctor le impidió aferrarse al recuerdo, pero al volver a mirar a Red y a Blue, a través de los cristales de su cabina personal, le vino a la memoria un reportaje antiguo que mostraba a un enorme y musculoso Castle posando en su yate. Al parecer, acababa de dar otro de sus famosos golpes a una compañía naviera.
Y ahí estaba el recuerdo: dos gorilas lo llevaron por la fuerza ante su presencia. Cuando Lion enfrentó a Castle, quedó decepcionado. Su aspecto no tenía nada que ver con las fotos del reportaje; parecía un cigarrillo al que le quedaran un par de caladas.
—Lamento las formas —dijo Castle—, pero no tengo tiempo que perder y usted rechazó mi invitación dos veces. ¿No sabe quién soy?
—Sí: un tiranosaurio carroñero. Un hombre que se ha hecho rico expoliando.
—Expoliando a otros ricos —puntualizó el potentado con calma—. Soy un lobo en un mundo de lobos. Pero mis días se han acabado. Preste atención —hizo una pausa—. Quiero que usted escriba mis memorias.
—¡Pues yo no soy escritor!
—Le estoy hablando de mis memorias.
—Y querrá que cuente cómo robaba a los ricos para dárselo a los pobres, ¿no?
—Nada de eso. No tengo tiempo... me muero.
Lion se preguntaba cómo salió de allí con todos los huesos sanos, pero la frase mis memorias ahora se retorcía en su cabeza. Era una pieza suelta que, de momento, no sabía dónde encajar.
* * *
Volvió a mirar el paquete porque quizá habría una explicación coherente a todo lo que le estaba pasando. Al abrirlo vio un diario del tamaño de un libro de bolsillo. Los adornos de fina orfebrería lo sorprendieron. Era como tener una pieza exclusiva de coleccionista: algo para exhibir en un museo, no para dar a cualquiera en un Rapto VIP.
Lo sopesó y le dio la vuelta. Resultó ser ligero y cómodo de manejar, a pesar de todo el metal que lo recubría. En el último momento no fue capaz de mirar el interior. No tenía derecho a fisgonear en algo tan personal. Lo mejor era dárselo a Valerie Mirren para que ella se lo hiciera llegar a la familia del difunto.
Una vez tomada la decisión, se relajó y puso la cabina en modo sueño.
Zoe, la inteligencia artificial que gobernaba el diario, se activó al notar que Lion estaba dormido. Escaneó todo a su alrededor y actualizó sus datos para iniciar las tareas pendientes para el 3 de abril de 2098. Y envió dos alertas: una a la mansión de Winterlander y otra a la dorket de Lisa Stallman en Rombergen. Segundos más tarde, Zoe verificó que los beeps se habían oído con éxito y volvió al modo standby a las 08:06 a. m.