Inicio

318 43 132
                                        


"¡La Edad de ha terminado!
¡Estamos en el cuarto año de Calma Climática!"

Conclusión del discurso presentado por S. Aldrin,
director de la Corporación WCS, 1 de enero de 2098.

«En su entusiasta discurso de Año Nuevo, Stephen Aldrin no mencionó que, por la imposición del Olvido, en Paragon Capital nadie recuerda la Guerra Terminal, donde murieron miles de millones de seres humanos, ni que la Edad de Hielo que vino después obligó a los sobrevivientes a emigrar a las zonas más seguras del norte con la esperanza de llegar a alguna de las ciudades burbuja, como Paragon. Aldrin tampoco mencionó que la mayoría de los diez millones de ciudadanos que ahora viven en Ciudad Capital fueron raptados y sometidos al Olvido antes de ser aceptados en la comunidad».

 Razones para una rebelión, por BIRD

Desde que Lucy vio cómo el hombre quitaba las maderas que cubrían la ventana principal del torreón, deseó echar un vistazo desde esa altura

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Desde que Lucy vio cómo el hombre quitaba las maderas que cubrían la ventana principal del torreón, deseó echar un vistazo desde esa altura. Había oído que ese gran ventanal estaba a unos quince metros del suelo; sin duda, el lugar más espectacular de la mansión. Pero una semana atrás, cuando llegó con su madre a Winterlander, al enfrentarse a la casa por primera vez, le pareció un lugar horrible. El peor sitio al que su madre había acudido a limpiar. Sus ventanas tapiadas y la fachada de piedra pálida la intimidaron, y se alegró de que el señor Castle arreglara las cosas para no tener que dormir allí.

Los dos primeros días Lucy los pasó entre su cuarto y la entrada de la mansión, porque el jardín todavía tenía el paso bloqueado con maderas. Al tercer día tuvo su oportunidad: su madre había subido a limpiar el torreón y Lucy planeaba presentarse con cualquier excusa. Sin embargo, los golpes que venían de la entrada de la mansión le interesaron más y se acercó a espiar. El señor Castle daba indicaciones precisas a su guardaespaldas, el señor Lamarc, sobre la mejor forma de retirar las tablas.

Pero son solo unas maderas, pensó Lucy.

Sin embargo, Castle insistía en proceder con sumo cuidado. La actitud nerviosa del señor Castle disparó la imaginación de Lucy, saturada de historias de tesoros escondidos.

¡Quizá las maderas son como sarcófagos faraónicos con tesoros dentro!

Un zumbido creciente cortó los pensamientos de la niña; un borrón y un estrépito después: una tabla se estrelló a pocos pasos. El guardaespaldas, alarmado, le gritó que se metiera dentro de la casa.

Cuando su madre se enteró del incidente, le prohibió subir al torreón, pero subió de todos modos. Al fin y al cabo, nadie se ocupaba de ella. Su mamá se pasaba horas limpiando; el señor Eduard Castle estaba enfermo y apenas salía de su cuarto. En cuanto al guardaespaldas, se limitaba a comprobar que todas las ventanas estuvieran bien cerradas y desaparecía. Esto último le resultó muy extraño a la pequeña, lo que acrecentó aún más su curiosidad.

REFLEXDonde viven las historias. Descúbrelo ahora