• Alondra
Me pregunté que había después de la muerte. Pasando toda mi vida conviviendo con almas errantes, me pregunté a dónde iban a parar los que sí abandonaban el mundo de los vivos. El otro lado, al que algunos aspiraban, ¿era realmente tal cosa como el cielo que muchos describían? ¿Las personas cantarían, danzarían y se reencontrarían con aquellos a los que amaron? ¿Y si, al final, sólo dormías por la eternidad?
¿Y si no había tal cosa como el más allá?
¿Existía la reencarnación?
¿Y si, tal como en historias de fantasía, contábamos con más de una vida?
¿Me reencontraría con ella, de ser así?
Me gustaba imaginar otra vida, donde ella estaba. Me gustaba crear en mi cabeza una increíble historia de amor donde Rai y yo éramos las protagonistas. En esa historia, no existía el sufrimiento ni el dolor. En esa historia, Rai tenía una hermosa infancia y una divertida adolescencia. En esa historia, Rai se convertía en una gran adulta y, eventualmente, en una dulce madre. Las marcas de expresión llegarían con los años y yo la vería envejecer, junto a mí.
En tiempos más desesperados, cuando sólo deseaba un final feliz para ella, me conformaba con imaginármela envejecer incluso sin mí.
¿Pero para qué limitarme en tristezas cuando se trataba de mis sueños?
Sí. En una historia que yo creé, en un mundo inexistente, Rai me amaba tanto como yo la amaba.
Pero los sueños no eran algo por lo que debía de seguir mi vida.
Pasé por más amores y desamores. Gané y perdí personas. Felizmente, reí más de lo que lloré. Me casé. Formé mi propia familia.
Viví.
Y cuando los años comenzaron a pasarme la cuenta, volví a pensar en ella.
"Abuela, ¿a dónde crees que la gente va al morir?"
Y volví a replanteármelo.
En mi última noche, antes de caer dormida, fui incapaz de imaginar tal cosa como un cielo. Tampoco pude aferrarme a la idea de más vidas esperando por nosotros. No quise resignarme al descanso eterno, consciente de la herida cicatrizada en mi corazón. Debía ser algo más.
Más allá, debía encontrar algo más.
Un mundo donde ella era feliz. Un mundo donde yo era feliz.
¿Existiría acaso?
***
"Hey, ¿a donde crees que van las personas cuando mueren?"
Alondra se puso su abrigo a toda velocidad tras terminar de almorzar. Corriendo hasta la entrada, rió traviesamente cuando su madre le gritó para hacerle saber que le tiraría las orejas si no volvía a casa para la hora de la cena. Por lo general, a ella le gustaba ser una niña de 10 años, con menos tareas y responsabilidades que los adultos, pero odiaba notar que aún faltaba mucho para poder hacer las cosas a su manera.
"Quizás... ¿a un lugar donde ha dejado de correr el tiempo?"
Respiró el aire frío de aquel otoño antes de encaminarse en dirección al parque. Muy contrario al triste cielo gris, las calles estaban limpias y las casas rebosaban de colores y calidez. A Alondra le gustaba apreciar su alrededor por eso; porque, justo ahí, siempre todo parecía marchar bien.
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La niña de la luna || Railo (Completa)
AléatoireRai fue la persona especial de Alondra, Y Alondra para Rai fue su verdadero milagro. ADAPTACION‼️ Autora OG; @/ITELLYOUSOMETHING Título OG; "El Niño de la luna"
