Capítulo 8.

324 37 10
                                        

Día siguiente

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Día siguiente.

09:46 A. M.

Taeyong, escuchó su teléfono sonar, aún con sueño, sonrió al ver en la pantalla el nombre de su prometido y sin pensarlo, contestó.

—Amor, ¿cómo dormiste?.

Él rubio sonrió y se sentó en la cama.

—Mal, ya me acostumbré a dormir entre tus brazos.

Una risa se escuchó al otro lado de la línea.-Lo siento mucho, prometo hacer todo lo posible para regresar antes, no te quise llamar cuando llegué por que era de madrugada, pero, te informo que el día de hoy tendré una reunión muy importante en la noche, así que puede que te llame antes.

—Está bien, pero cuidate mucho, yo me iré a arreglar para irme a la sesión o Dodo se va a molestar.—Ríe levemente levantándose de la cama.

—Tú también cuidate mucho, te amo.

—Y yo a tí.

—Por cierto, hablé con un organizador de bodas, pero, no sé cuando te sientas listo, no quiero presionarte.

—Está bien, no quiero algo muy elaborado, además de que Dodo seguramente me ayudará con las organizaciones... Cinco meses serán suficientes, no quiero presionarme y dejar de lado mi trabajo.

—Muy bien, todo lo que digas y órdenes, le diré al organizador que hable contigo para ponerse de acuerdo, y no te límites en dinero, ¿de acuerdo?.

—Sabes que no me gusta hacerte gastar...

—Y tú sabes qué no te tienes que limitar en nada, no cuando yo me esfuerzo para darte todo lo que mereces.

Taeyong solamente rió, sabía que era una pelea sin sentido cuando se trataba de dinero, Johnny podía ser demasiado terco.

—Está bien, te dejo, iré a ducharme, llamame cuando puedas.

—Está bien, por cierto, necesito que estés atento a tú puerta.

Él rubio iba a preguntar a que se refería, pero inmediatamente el contrario colgó, segundos después, escuchó el timbre, con una sonrisa en su rostro, fué casi corriendo para abrir.

No había nadie, pero, en el suelo, había un hermoso ramo de rosas blancas.

Lo tomó entre sus manos y lo llevó consigo al interior de su hogar, se sentó en la sala admirandolas.

Notó una carta que estaba entre ellas, la tomó dejando las bellas flores en la mesa de centro, con atención, leyó aquella nota con una sonrisa en rostro.

"Cariño.

Primero que nada, quiero agradecerte por aceptar compartir tú vida a mi lado, no sabes la felicidad tan grande que le das a mis días.

Roses - JaeyongDonde viven las historias. Descúbrelo ahora