Lee Taeyong, 24 años de edad, estudiante de modelaje. Un chico demasiado amable, cariñoso, comprensivo, atento y sociable, además de ser uno de los chicos más populares de su facultad y universidad, gracias a la gran belleza que posee, su cuerpo del...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Tres meses después.
Seúl, Corea del Sur.
10:13 P. M.
Taeyong, se miró al espejo por última vez antes de salir, sus manos sudaban y su corazón latía con fuera. Él gran día, había llegado.
Después de tanta espera, había llegado el momento de unir su vida junto a la del hombre que más amaba, al cuál, siempre encontraría en cara universo para repetir todo y amarse una y otra vez con la misma ó más intensidad.
Miró su hermoso traje blanco, en sus manos tenía un ramo de rosas rosas y su cabello rubio estaba perfectamente acomodado, Jaemin había ayudado con el maquillaje y Doyoung cómo siempre, estuvo con él en todo momento y más en los preparativos que más complejos eran.
Un toque a su puerta lo hizo salir de sus pensamientos, Renjun entró con una gran sonrisa y se acercó a él lentamente.
—Hyung, te miras cómo ángel.
—¿De verdad lo crees?, creo que todo esto se debe a tí, si no fuera por qué no me hubieras abierto los ojos... creó que en estos momentos mi vida sería un desastre.
—Lo hice por qué tú y Jaehyun están hechos él uno para el otro, merecen ser felices.
Lee, sonrió y abrazó al menor con fuerza, realmente le agradecía con su alma todo lo que había hecho por ellos.
—Lo bueno es que ya fuiste recompensado.—Dice él mayor mirándolo a los ojos una vez que se separaron.—Así qué... ¿Yangyang?.
—Insistió mucho.—Rió negando con la cabeza.—Además, él me ha demostrado de todas las maneras posibles que me ama... no fué fácil, tuve que ir a terapia primero, no quería dañarlo ó salir más herido.
—Pero ahora son felices y espero que tú seas él próximo él que planee una boda.
—Oh no, es mucho trabajo.—Sonríe y lo toma de la mano.—Mejor después seguimos platicando, no quiero que Jaehyun venga a buscarte.
Taeyong, suspiró y asintió, llegó la hora.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.